La apicultura está cambiando. Por suerte, se va adaptando a las exigencias del mercado, al cambio climático y, como no podía ser de otra manera, al uso de nuevas tecnologías predictivas.
Hace tiempo que en el mercado existen básculas, sensores de humedad y temperatura, y mecanismos que envían los datos al teléfono o a un ordenador para mantener una conexión constante con los colmenares.
Interesante, ya tenemos más datos sin necesidad de hacer tantos km, pero ahora nos queda el trabajo de interpretarlos y buscar marcadores, alertas que nos indiquen qué está pasando en ese momento y, si es posible, qué se prevé; aquí entra el ALGORITMO. El desarrollo de los medidores de esos marcadores y de cómo relacionar sus datos entre sí, para llegar a conclusiones que nos indiquen las acciones a emprender.
En esta guía vas a ver qué puede medir un sistema de monitoreo, cómo se interpreta y qué decisiones prácticas puedes tomar: alzas, cosecha, trashumancia, alimentación y alertas de problemas.
Ese es un trabajo de equipos multidisciplinarios, como el que vamos a comentar aquí: el de Broodminder (foto 1). Les pasamos el resumen del taller impartido por Lorenzo Pons, de ese equipo, el pasado 28.11.2025 en la Escola Forestal de Sta. Coloma de Farnés.
Qué mide el sistema (sensores) y qué decisiones permite
Los equipamientos que oferta este grupo son:
Básculas (peso horario) y productividad diaria
- Básculas con medida del peso horario, y cálculo de la diferencia diaria, productividad, que registra en gráficas (Gráfica 1).
Esto es lo que te dice si realmente hay entrada (néctar) y cuándo cambia el flujo. Es la base para decidir alzas, cosecha y movimientos.
Temperatura y estimación de cría (% de cría)
- Temperatura y cantidad de cría. El sensor colocado sobre los cuadros mide la temperatura, y mediante un algoritmo la traduce en % de cría. El cálculo se realiza considerando que la temperatura de unos 35 °C corresponde a la zona de cría y que el sensor mide la fluctuación respecto de esta temperatura y las variaciones que se presentan a lo largo del tiempo. El algoritmo considera que si la temperatura es constante de alrededor de los 35 °C, el 100 % de la colmena es cría. Cuanta más fluctuación a la baja haya en esta temperatura, menos cría tendrá la colmena. Los registros en gráficas de este parámetro nos indicarán si la colmena está aumentando o disminuyendo la cría, lo que podemos relacionar con el aumento o disminución de la floración y las condiciones meteorológicas externas y tener información sobre si la colmena se está desarrollando acorde a lo esperado/deseado o hay algún problema que incida negativamente sobre ella (varroa, avispas asiáticas, cambio de reina, enjambrazón… Gráfica 2).
Ojo: la lectura depende de la colocación del sensor y de la fuerza real de la colmena; conviene calibrar con alguna visita.
Peso + cría combinados (diagnóstico más fino)
- La combinación de las medidas de peso y cría en las gráficas del sistema puede brindarnos información más precisa sobre cómo evolucionan las colmenas (Gráfica 3). Y puede permitirnos marcar las colmenas que mejor evolución tengan para utilizarlas como madres de los enjambres de la siguiente generación de colmenas.
Usar temperatura para medir manejos (alimentación y aislamientos)
- Estos datos de temperatura también pueden utilizarse para medir la eficacia de diferentes manejos, como la alimentación: ¿aumenta o no el % de cría? y los aislamientos que se estudien introducir en el protocolo de la explotación: ¿ponchos/separadores para comprimir las abejas? ¿blanqueo de techos en verano en las zonas calientes (Gráfico 4)?
Meteorología e “índice de néctar” (contexto productivo)
- Meteorología y productividad de néctar. El sistema puede recibir las previsiones meteorológicas de las coordenadas geográficas de localización del colmenar conectándose a Internet y aportarlas en forma de gráfica. Teniendo en cuenta las temperaturas externas, la humedad relativa del aire, las precipitaciones y el viento, el sistema aplica un algoritmo que se traduce en un “índice de néctar”, es decir, en un valor de las condiciones meteorológicas para la producción de néctar (Gráfica 5).
Cuando hay una floración dominante, estas medidas del “índice de néctar” pueden darnos pie para acumular conocimientos sobre el comportamiento de esa floración (Gráfica 6).
Una buena correlación entre el “índice de néctar” y la productividad diaria (peso) puede interpretarse como una evaluación del buen funcionamiento de las colmenas (Gráfica 7). Estas gráficas pueden indicarnos también el momento óptimo de cosecha si interesa separar mieles monoflorales, o cuándo añadir alzas, o cuándo trashumar.
Medida de vuelos (radar) y actividad polinizadora
- Medida de los vuelos de las abejas y su eficacia polinizadora. Un radar instalado en el frontal de la colmena cuenta las abejas que se mueven (¡ojo! y las avispas; y, si hay hierbas, el movimiento de las hojas; hay que desherbar la piquera). Un algoritmo calcula el número de pecoreadoras (gráfica 8).
Estas mediciones son muy útiles para la evaluación a distancia de la actividad polinizadora de las abejas cuando se contratan para este fin (Gráficas 9 y 10).
También pueden ser un aviso de intoxicaciones por plaguicidas, si el número de pecoreadoras y el peso de la colmena bajan y se mantiene esa bajada a pesar de tener buenas condiciones meteorológicas y buen índice de néctar.
De datos a decisiones (alertas prácticas)
• Si el “índice de néctar” es alto pero el peso no sube → Mira actividad (pecoreadoras) y tendencia de cría → Acción: visita corta para confirmar fuerza real y acceso a la floración (colmenas flojas, reina tocada, pillaje, varroa o simplemente “hay condiciones pero no hay néctar utilizable” en tu zona). No tomes decisiones de alzas/cosecha solo por meteo.
• Si el peso sube bien pero el “índice de néctar” es mediocre → Mira si hay aporte puntual (riego, cultivos cercanos, microclima) o si el dato meteo está “lejos” del apiario → Acción: mantén estrategia (alzas/cosecha) guiada por peso; el peso manda. Ajusta expectativas: puede ser floración local muy concreta que no se refleja en la previsión general.
• Si la productividad diaria cae varios días seguidos (y antes iba bien) → Mira meteo y actividad → Acción: si coincide con mal tiempo, es normal; si la meteo es buena y también cae actividad, ve a descartar problema (intoxicación, pillaje, presión de avispa, colmena debilitada). Prioriza revisar 1–2 colmenas “sensor” antes de mover todo el plan.
• Si baja a la vez actividad (pecoreadoras) y peso, y se mantiene pese a buen “índice de néctar” → Mira si la caída es brusca (en horas) o progresiva (en días) → Acción: caída brusca = sospecha evento (plaguicida, manipulación, golpe de calor/frío, problema grave). Caída progresiva = suele ser pérdida de fuerza, reina floja o presión sanitaria. En ambos casos: visita rápida y diagnóstico.
• Si la temperatura se vuelve más inestable (“dientes de sierra”) y el % de cría estimado baja → Mira si a la vez cae actividad o peso → Acción: alta sospecha de colmena perdiendo fuerza (reina tocada, enjambrazón reciente, varroa fuerte, estrés por avispa). Aquí el sistema te dice “algo se ha roto”, pero la confirmación es visual: cría, postura, reservas y estado sanitario.
• Si el % de cría sube pero el peso no acompaña → Mira “índice de néctar” y actividad → Acción: típico de colmena que está “criando” pero no está entrando néctar suficiente. No te lances a multiplicar ni a apretar cosecha: revisa reservas. Si estás estimulando/alimentando, este patrón puede ser normal, pero vigila que no se te quede corta.
• Si hay un patrón claro de peso que sube fuerte varios días (flujo) → Mira tendencia y estabilidad → Acción: es tu señal para poner alzas a tiempo (no cuando ya está todo petado). Si buscas monofloral, aquí es donde te interesa planificar el “corte” y controlar el momento óptimo de cosecha.
• Si el peso se estanca o baja y el “índice de néctar” también cae → Mira previsión y calendario de floración → Acción: no es “misterio”: es final de flujo o parón por meteo. Aquí la decisión suele ser logística: esperar, mover (trashumancia) o cambiar objetivo (mantenimiento/fortalecimiento). Este patrón evita visitas inútiles.
• Si el radar marca actividad rara o “demasiado alta” a destiempo → Mira si hay hierbas/hojas en la piquera o presencia de avispas → Acción: desherbar y limpiar zona frontal antes de interpretar nada. Si hay avispa, el radar te puede “inflar” el dato; úsalo como alerta de revisión del entorno, no como indicador de pecoreo real.
• Si aparecen picos o saltos de peso fuera de patrón (subidas/bajadas bruscas) → Mira si coinciden con horas de manipulación humana o viento fuerte → Acción: primero descarta lo tonto: báscula mal nivelada, colmena mal apoyada, movimiento por viento, golpe al equipo. Si no cuadra con nada, considera riesgo de manipulación/robo y revisa instalación.
“Lo potente no es mirar una gráfica suelta, sino la combinación: peso + cría + actividad + meteo. Cuando 2–3 variables se alinean, la decisión suele ser obvia.”
Costes, ROI y cuándo compensa
El conjunto de estos datos va a permitir disminuir los costos de producción, al poder evaluar a distancia las acciones a emprender y el momento de realizarlas, ahorrando en desplazamientos y en la certeza de uso de los manejos necesarios para las actuaciones previstas (alimentaciones, enjambrazón, tratamientos de varroa…). Según FranceAgriMer, en 2012, el % de los costos de producción más alto en las explotaciones apícolas fue los desplazamientos (Gráfica 11) y no se han abaratado.
El retorno de la inversión del monitoreo a distancia hace muy rentable esta inversión (gráfica 12), máxime teniendo en cuenta que la inversión puede entrar en las subvenciones de la PAC.
El uso de esta herramienta de trabajo requiere también una inversión en tiempo de trabajo en el ordenador (Cuadro 1).
Compensa especialmente si tienes colmenares dispersos, haces trashumancia, trabajas polinización o estás a muchos km del apiario. Si tienes 10 colmenas a 5 minutos de casa, el ROI es más emocional que económico.
Cómo empezar (kit mínimo recomendado y despliegue)
La propuesta para comenzar es instalar en 1 o 2 colmenares de hasta unas 50-100 colmenas un kit que tiene unos 5 meses de autonomía, compuesto por:
- 2 básculas W4 de 2 células, de precisión de 100-200 g (para trashumantes hay preferencia por la W%). La colmena se sitúa encima y se nivela la parte contraria, miden el peso de media colmena.
- 2 radares de contar abejas en las mismas colmenas que las básculas.
- 4 sensores interiores de temperatura, 2 en las dos colmenas con báscula y los otros 2 en otras 2 diferentes.
- Hub con estación meteorológica y receptor de los datos de las básculas, los sensores y el radar, y su envío al teléfono móvil o PC.
Consejo práctico: elige colmenas representativas (una fuerte, una media y una más floja). Si solo sensorizas ‘la mejor’, el sistema te engaña por optimismo.
Conectividad y envío de datos (lo que falla en el mundo real)
Los datos recogidos por los sensores y procesados por los algoritmos correspondientes son enviados al hub receptor y este los reenvía mediante impulsos periódicos utilizando las redes de telefonía móvil, eligiendo las más adecuadas, con mayor cobertura (Gráfica 13). En casos extremos de mala cobertura puede utilizarse como complemento un LoRa.
Problemas típicos: mala cobertura real en el punto exacto del apiario, sombras sobre el hub/placa, vegetación que activa el radar, báscula mal nivelada. Cuanto más fino el dato, más importante es la instalación.
Proyectos en marcha
El grupo tiene otros proyectos en marcha como:
- Phenocast, una base de datos de floraciones:
- BeeTv, una cámara incorporable a un cuadro de la colmena:
Que puede también identificar y contar varroas:
O, colocada enfrente de un paral con celdilla de zánganos, identificar y avisar de cuándo comienza la puesta de huevos de zánganos:
O, colocada enfrente de una flor (cebolla en invernadero en este caso), identificar qué visitantes polinizadores son abejas y contarlos (las moscas, sírfidos… no los cuenta), elaborando la gráfica de visitas polinizadoras de abejas correspondientes:
Esto abre la puerta a un manejo mucho más preciso, pero la clave sigue siendo la misma: usar los datos para tomar mejores decisiones, no solo para mirar gráficas.
ISNI 0000 0005 1801 1100 | Joshua Ivars es gerente de LA TIENDA DEL APICULTOR y autor del blog, donde comparte contenido técnico y práctico para apicultores. Con amplia experiencia en el sector apícola, se dedica a ofrecer consejos y soluciones basadas en las necesidades reales del apicultor, aportando su conocimiento en productos y prácticas esenciales para la apicultura.