Conocer qué florece, cuándo y qué aporta cada planta es la base de toda campaña de miel. En clima mediterráneo la primavera puede arrancar en febrero en el litoral sur y no llegar hasta junio a la montaña del norte, y ese desfase de hasta cuatro meses es lo que sostiene la trashumancia: cerca del 80% de las colmenas de España se desplazan de una floración a otra. Aquí reunimos la botánica apícola aplicada, empezando por la introducción y el listado de plantas visitadas por las abejas.
Seguimos el calendario tal y como lo vive el apicultor: la primavera temprana de rabaniza, almendro y romero, la primavera de cosecha con azahar, tomillos y leguminosas y las floraciones de verano de girasol, eucalipto, brezo y castaño. Para cada una verás qué néctar y polen aporta, cómo cristaliza su miel y qué implica para tu manejo.
En zonas cálidas mandan la rabaniza, el almendro y el romero. La rabaniza florece unas tres semanas tras una lluvia y aporta polen muy rico en grasas para arrancar la cría. El almendro florece antes de echar hoja y da néctar y polen abundantes. El romero es una de las cosechas más apreciadas del país.
Depende de la proporción glucosa/fructosa de cada néctar. Mieles con mucha glucosa, como rabaniza, girasol o almendro, cristalizan rápido y en cristales gruesos. Las ricas en fructosa, como azahar o eucalipto, cristalizan lentas. El romero cristaliza fino y rápido, por eso se usa como miel semilla para elaborar miel crema.
No siempre. Las nuevas variedades de ciclo corto producen menos néctar, así que solo con colmenas ya muy pobladas se cosecha bien. Además, en julio el agua es crítica: sin una fuente próxima, la cámara de cría no mantiene su humedad mínima (~45%) y la cría puede desaparecer. El bebedero es parte del equipo.
Porque es tixotrópica: tiene consistencia de gel y no fluye libremente en reposo, solo cuando se le aplica fuerza. Por eso no se extrae por centrifugación normal y requiere extractores con calefacción o desoperculado por prensado. Es una miel ámbar oscuro, aromática y muy valorada en el norte peninsular y en mercados del norte de Europa.
La miel floral procede del néctar de las flores. El mielato o miel de bosque no viene de flores, sino de las secreciones azucaradas de la savia de robles, encinas o pinos, procesadas por insectos chupadores. Es muy oscura, menos dulce, rica en minerales y de sabor complejo; en el norte se conoce como miel de roble o de bosque.