Floraciones apícolas de cosecha de miel de verano

El verano oficial va desde el 21 de junio al 22 de septiembre. En las zonas de clima mediterráneo se caracteriza por la ausencia de lluvias y las altas temperaturas, que ocasionan un déficit de floraciones, en general. Tan solo en las zonas de montaña o alta montaña, más húmedas y menos calientes, se dan floraciones interesantes en esa época, con la salvedad de algunos cultivos y, sobre todo, de regadíos, claro.

Las principales floraciones que pueden proporcionar cosecha de miel en esta época son:

Girasol

Es una planta de procedencia americana, que se cultiva como alimento y para la obtención de aceite. Antiguamente era una de las plantas que producía más miel en nuestra península. Hoy día, el cambio de variedades cultivadas a otras de ciclo más corto, y menos productoras de néctar, hace que solo llevando colmenas ya preparadas de población pueda cosecharse miel.

Tiene otro inconveniente, general de los monocultivos, que su aporte de polen a la colonia suele ser único. Solo los años más lluviosos, cuando florecen otras plantas de los bordes, hay otros tipos de polen al abasto de las colmenas, y su dieta es más equilibrada, proporcionando más cría y abejas que viven más.

En España se cultivan más de 700.000 ha.

Sus flores se agrupan en una cabezuela terminal. La floración comienza por las flores externas de las cabezuelas, y se va extendiendo hacia el centro. Inicialmente las flores son masculinas, producen polen, y cuando ya han producido todo el que son capaces, se vuelven femeninas. La floración se inicia cuando la suma de la media de grados de temperatura de los días, desde la siembra, alcanza los 1000 a 1500 °C , según variedades. Esto suele ocurrir entre junio y julio en las zonas más tempranas, Cádiz, Huelva, y Sevilla; y un mes más tarde en las dos Castillas.

Debido a las altas temperaturas de esa época es muy importante que las abejas dispongan de agua, para poder mantener una humedad mínima de alrededor del 45 % en la cámara de cría, que evite su deshidratación. Con sequedades extremas la cría puede llegar a desaparecer totalmente. Por ello, si no tienen cerca donde aprovisionarse, debe preverse la instalación de bebederos, y rellenarlos con la frecuencia adecuada.

Foto 1. Girasol, Helianthus annuus. Foto Pajuelo.

Su miel es de color claro, con ligeras tonalidades anaranjadas, de olor floral y gusto dulce intenso y persistente. Para que sea reconocida como monofloral precisa que, al menos, un 45 % de su polen lo sea de esta planta. Tiene una tendencia a formar cristales gruesos con rapidez.

Eucaliptos

Los eucaliptos son árboles de la familia botánica de las Mirtáceas, procedentes de Australia, que se cultivan, fundamentalmente, para la producción de papel o madera. En la UE no se hacen nuevas plantaciones porque esquilma la tierra y empobrece en plantas y animales su entorno. Sus cultivos para la producción de pasta de papel se han trasladado a Sur América y otras zonas; Brasil, Argentina y Uruguay son grandes productores de miel de eucalipto.

En España se cultivan básicamente dos especies. El de verano, o rojo, que florece hacia el mes de julio, es de la especie Eucalyptus camaldulensis; su corteza se desprende en tiras marrones rojizas y sus flores y frutos son pequeños. Hay plantaciones en Extremadura, y más en Andalucía, ya que, en general, los eucaliptos no aguantan las heladas.

El de invierno, o blanco, es de la especie Eucalyptus globulus, de corteza blanquecina y flores y frutos mucho más grande. Se ha plantado en Huelva y en el litoral del Cantábrico. En Huelva florece en invierno, pudiendo proporcionar algún año favorable cosecha o un crecimiento extraordinario de las poblaciones de abejas. En el Norte su floración es más tardía, y se solapa con otras, por lo que es muy difícil obtener mieles monoflorales.

Las mieles de eucaliptos de importación son sumamente monoflorales, ya que provienen de cultivos monoespecíficos, en los que prácticamente no hay otras plantas, y el eucalipto produce una gran cantidad de polen, por lo que para certificar que una miel sea monofloral de ese origen se le piden un mínimo del 83 % de su polen. En España las plantaciones no son tan extensas, tienen bordes con otras vegetaciones, y las mieles son más aromáticas, por lo que la IGP de Galicia la acepta con un 70 %.

El polen de eucalipto es deficitario en un aminoácido esencial para las abejas, isoleucina. Por ello, en los países donde hay grandes zonas con, prácticamente, solo eucalipto, las abejas pueden tener problemas de salud en su floración si no llegaron con suficientes reservas de otros pólenes, o si están allá mucho tiempo. En Australia y Uruguay les proporcionan suplementos que cubran esa carencia durante su floración, y salen de esos cultivos en cuanto cosechan.     

Foto 2. Eucalipto de invierno, Eucalyptus globulus.

En España tenemos una planta silvestre de esa misma familia, el arrayán, o mirto, que florece a principios del verano y tiene poblaciones interesantes en algunas zonas de Andalucía.

Brezos

Los brezos son un conjunto de especies del género Erica, de la familia de las Ericáceas. En esa misma familia hay otros géneros muy importantes para las abejas, cono la gayuba, Arctostaphylos uva-ursi, la septembrina, Calluna vulgaris, o el madroño, Arbutus unedo. También algunas plantas cultivadas, como los arándanos, azul o rojo, Vaccinium sp. Estos últimos tienen el mismo problema de polen pobre que los eucaliptos, por lo que se requiere espacial atención a la nutrición de las colmenas que van a estos cultivos, a polinizar o/y a hacer miel.

Los brezos son arbustos, de flores son blancas, rosadas o violáceas, de 4 o 5 pétalos soldados en toda o la mayor parte de su longitud, en forma de campana. Como en el romero y los tomillos, las hojas, que son alargadas, tienen el borde girado hacia dentro para evitar la pérdida de agua por traspiración. Viven generalmente sobre suelos silíceos.

Se pueden dividir las especies más importantes para las abejas en dos grandes grupos:

  • Los brezos de zonas de clima atlántico, cuadrante Noroeste y franja Norte de la península, con veranos suaves y lluviosos: E. arborea, E. australis, E. ciliaris, E cinerea, E. tetralix, y E. vagans. Son de floración veraniega, y los que aportan la miel de brezos del mercado.
  • Los de zonas de clima mediterráneo, resto de la península, con veranos cálidos y secos, sin lluvia: el brezo blanco, E. arborea, en los barrancos húmedos y algunas localizaciones frescas y sombrías; el brezo portugués, E. lusitánica; el de invierno, del litoral del Mediterráneo, E. multiflora; y la quiruela, E. umbellata. Son de floración primaveral, excepto el brezo de invierno, Erica multiflora; aportan néctar, y un excelente polen, para el desarrollo de las colmenas, raramente cosecha.

Las principales especies para miel son:

  • Brezo rubio, o colorado, (de tallos rojizos), E. australis, crece en terrenos descarnados, de substratos silíceos, de la mitad Este de la península. Hojas de borde tan regirado que no se ve el envés. Flores acampanadas, rosadas o rojizas, con los estambres casi asomando. No suele ser muy abundante.
Foto 3. Brezo colorado, Erica australis. Foto Pajuelo.
  • Argaña, E. ciliaris, crece en suelos ácidos más húmedos, en la mitad Oeste de la península de clima atlántico. Flores tubulares acampanadas y con una giba en un lado, de color rosa intenso a púrpura. Los extremos de sus 4 pétalos soldados están recurvados hacia fuera, y los estambres no asoman de la corola. Puede llegar a ser muy frecuente.
Foto 4. Brezo colorado, Erica ciliaris. Foto Pajuelo.
  • Brezo ceniciento, Erica cinerea, crece en terrenos silíceos o muy lavados, a veces relativamente secos, en la mitad Norte de la península. Flores de color rosa violáceo, estambres cortos, y estilo saliente. Las hojas salen en grupos de 3, pequeñas (5 a 6 mm), sin pelos, y lustrosas. Forma masas importantes.
Foto 5. Brezo ceniciento, Erica cinerea. Foto De Gwen and James Anderson, CC BY-SA 2.0
  • Erica vagans, de flores dispuestas en espiga alargada, rosadas y globosas, de la que sobresalen las anteras. Da una miel muy oscura y amarga, y que puede llegar a cristalizar en los panales. Crece en terrenos sin cal, o muy lavados, de la franja Norte de la península.
Foto 6. Brezo, Erica vagans. Foto Pajuelo.

En general dan apreciadas mieles monoflorales, oscuras, de aromas intensos, terrosos y a humus, y gusto con componentes amargos y salados. Se aceptan como monoflorales cuando tienen un mínimo de alrededor del 35 % de su polen.

Zarzas

Se conocen con este nombre una serie de matas espinosas, invasivas, que crecen en las áreas húmedas de toda la península. Pertenecen al género Rubus, de la familia de las Rosáceas; la más frecuente es Rubus ulmifolius.

Fig. 1. Mapa de distribución de la zarza Rubus ulmifolius. http://www.anthos.es/

Florece a principios del verano. Sus flores salen en racimos, tienen 5 pétalos blancos o rosados. El fruto es la zarzamora. Las hojas están divididas en 3 o 5 partes, y tienen pelos por el envés.

Foto 7. Zarza, flores y frutos, Rubus sp. Foto Pajuelo.

Aporta abundante néctar y polen, y ambos pueden ser cosechados. Las pelotas de polen que forman las abejas son de color verde grisáceo. La miel es de color ámbar, con un aroma afrutado, y notas ácidas de gusto, como las de otras de esa familia (almendro, frutales). Para definir una miel como monofloral de zarza debe llevar al menos alrededor de un 45 % de su polen.

También forma parte, con los brezos, castaños, y los mielatos de encina y roble, de las mieles de montaña. 

Castaño

El castaño, Castanea sativa, es un árbol cultivado, al parecer introducido por los romanos como fuente de alimento, y muy apreciado por su madera. Se encuentra en el NO y franja del Cantábrico de la península, sierras de Cáceres y Salamanca de la linde con Portugal, en otras sierras de Cádiz y Granada, y en algunas de Cataluña. Pertenece a la familia de las fagáceas, como las encinas, los alcornoques, y los robles.

Como el resto de las plantas de esa familia, tiene dos tipos de flores, unas masculinas, en penachos largos, de unos 20 cm, y otras femeninas, menos vistosas, situadas en la base de las masculinas.  Las hojas son alargadas y de bordes dentados. Los frutos, las castañas, están encerrados en un erizo que se abre al madurar.

Foto 8. Castaño, flores masculinas, Castanea sativa. Foto Fernando de Miguel.

Cuando no es dominante, como ocurría con las zarzas, puede formar parte importante de las mieles de montaña.

Produce abundante néctar y polen, que puede significar en ambos casos cosecha monofloral. Además, en las flores masculinas, puede producir una secreción azucarada extra floral, mielato, que también pueden recoger las abejas. Su miel es de color variable, de ámbar a ámbar oscuro, dependiendo de la cantidad de mielato, de gusto dulce, pero con notas saladas y posibles notas amargas, y aroma que recuerda a la madera seca. Para que pueda ser reconocida como monofloral en Europa, donde existen bosques muy extensos, se le pide al menos un 85 % de su polen. En España, como pasaba con los eucaliptos, los bosques no son tan extensos, y hay participación de otras plantas de los bordes, por lo que las DOP de Málaga, Tenerife, Villuercas-Ibores y la IGP de Galicia, la admiten, unas con el 70, y otras con el 75 %.

Montaña

Se conoce como floración de montaña, y, por extensión, miel de montaña, a la que se da en el piso de vegetación natural montano, entre 600 y 1800 m de altitud, sin intervención de cultivos, o solo con presencia testimonial de estos.

Es una miel multifloral, pero de floraciones de una época determinada, verano, en un entorno definido. Suele llevar una parte de brezos, otra de castaño si lo hay en la zona, algo de zarzas, y una pequeña parte de Fabáceas del matorral, o/y de las praderas adyacentes. No es raro que tenga una pequeña participación de algún tomillo y de algunas estepas (Cistáceas) y cardos o similares (Asteráceas).

Foto 9. Floración de montaña. Foto Fernando de Miguel.

Opcionalmente pueden llevar pequeñas cantidades de alguna parcela cultivada en las proximidades del colmenar, o de plantas cultivadas que se asilvestraron, como esparceta o girasol, y algún frutal.

Son mieles de color ámbar a ámbar oscuro, de aromas intensos y persistentes, y gusto dulce con algunas notas saladas.  

Mielatos

Las mieles de mielatos son las producidas a partir de vertidos de savia dulce de algunas plantas, sin intervención de los nectarios de las flores. En nuestra península las plantas que los producen son, casi exclusivamente, las encinas y robles (Quercus sp), y los castaños.

Nuestros mielatos aparecen a partir de mediados de agosto, cuando hay una gran luminosidad y una cierta humedad. Las hojas verdes de esos árboles captan la energía del sol, y la usan para combinar el dióxido de carbono del aire, CO₂, con agua absorbida por las raíces, H₂O, y producir azúcares y oxígeno (fotosíntesis). Para que se produzcan, también es necesaria, pues, una cierta humedad. En nuestra península esa humedad la pueden proporcionar las tormentas de verano, o, si los árboles están a más de unos 1000 m, y sobre todo en las laderas Norte, el enfriamiento nocturno que condensa la humedad del aire.

Cuando se dan estas circunstancias el árbol produce una gran cantidad de savia, que ha de empujar hacia las zonas terminales de las ramas, para alimentar a las bellotas que están creciendo. Es algunos casos, la presión es tanta, que los vasos más periféricos, los que entran por la base de la bellota para alimentarla, revientan y la savia se vierte, chorrea sobre las hojas y ramas, y la bellota se seca y se pierde por falta de alimentación. Esto ocurre más en algunos árboles que en otros, y más en una cara del árbol que en otra, y, evidentemente, más en algunos años en los que la meteorología es más favorable a este fenómeno. A esa savia dulce extravasada se la conoce como mielato, o mela.

Foto 10. Vasos de trasporte de savia para alimentar a las bellotas. Foto Pajuelo.
Foto 11. Bellota melándose (la de la izda.), y caída de la mela sobre las hojas inferiores; la bellota de la derecha resiste. Foto P. Lobez

Inicialmente la mela es de color claro, pero rápidamente ocurren unas reacciones de formación de compuestos pardos (de Maillard), complejo azúcar-aminoácido o proteína, que se aceleran con la presencia de los minerales presentes en ella.

Cuando no hay humedad el vertido de savia puede ser tan espeso que las abejas no logren succionarlo.

En países de clima atlántico y, excepcionalmente, en algunas zonas más frescas de nuestra península, este vertido de savia puede ser ocasionado también por una plaga de pulgones. Estos perforan las hojas para alimentarse de la savia, y dejan la herida abierta que exuda savia. Esto ocurre en los abetos, pinos y otros árboles.

Las mieles de mielatos tienen muy poca humedad, por la época de producción. Son de color ámbar muy oscuro, frecuentemente casi negras; tienen poca o nula tendencia a cristalizar, por su alto contenido en fructosa; un aroma a cereal tostado, malteado, y un gusto dulce con un importante componente salado bastante persistente. Son muy ricas en minerales.

Al no tener polen de las plantas que las han producido, que florecieron en primavera, las mieles de mielatos se caracterizan por su alta presencia en minerales. Legalmente, RD 1049/2003, se considera que una miel es de ese origen, no floral, cuando su conductividad eléctrica es alta, superior a 0,8 mS/cm. Comercialmente se pide algo más, 0,9 mS/cm, para huir de la zona de incertidumbre de las mediciones. Las mieles de mielatos de nuestra península cumplen sobradamente ese límite.

La mela que cae de las bellotas afectadas (foto 11) sobre las hojas y ramas, captura elementos aerovagantes que están en el aire, como fragmentos de hongos microscópicos y algas unicelulares. Estos elementos se contabilizan en los análisis de mieles bajo el nombre de “HDE”, acrónimo de “honey dew elements” (elementos de flujo de miel), y se contabilizan como si cada uno de ellos fuera un grano de polen. En climas atlánticos, sin sequía de verano, estos elementos son frecuentes, hasta el punto de que a las mieles de mielatos de esas zonas se les pide una relación de 1 de ellos por cada 3 granos de polen. Las mieles de mielatos de nuestras zonas de producción de clima mediterráneo, más seco, tienen muchos menos HDE, incluso pueden faltar, por lo que se identifican por la conductividad y la presencia de pólenes de ciertas plantas acompañantes.   

A veces las abejas trabajan en una zona en la que hay mielatos de encina o roble, y floraciones de brezos, zarzas… y cosechan una miel que tiene una parte de néctar floral y otra de mielato. Estas mieles se denominan en el mercado “de bosque”, y se caracterizan por una conductividad eléctrica de entre 0,7 y 0,9 mS/cm y un espectro polínico adecuado (Apinevada y Pajuelo Consultores, 2018, pág. 44).

4 Comentarios

  1. Araceli
  2. Francisco Javier González López
  3. Jessica Gallo
  4. Jose Manuel

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