La reina marca el pulso de la colonia: aporta puesta, cohesión feromonal y la genética de la próxima generación. Pero no manda en sentido humano; es la colmena la que decide aceptarla, renovarla o reemplazarla según edad, postura, feromonas, población y sanidad. En esta categoría reunimos criterios prácticos para leer ese comportamiento, desde el papel real de la reina en la colmena hasta cómo localizarla en el cuadro.
Encontrarás manejo de recambio y reemplazo natural, lectura de realeras y primeros pasos en cría. Si te inicias, empieza por la introducción a la cría de reinas; para el manejo, revisa el porqué del recambio anual y cómo distinguir los tipos de realeras antes de tocar nada.
En explotaciones exigentes se suele trabajar con reinas jóvenes y renovar cada una o dos temporadas, porque una reina joven fecundada emite más feromona y suele dar puesta más regular. Pero no toda colmena debe cambiar reina cada año: depende del objetivo, la línea genética, el clima, la sanidad y el rendimiento real que observes.
Las de reemplazo o supersedure suelen ser pocas (1-3), de edad similar y situadas en la cara del panal: la colonia sustituye a su reina sin dividirse. Las de enjambrazón son numerosas, de varias edades y aparecen en bordes inferiores. Las de emergencia surgen tras quedar huérfana. No rompas realeras sin leer antes qué intenta hacer la colonia.
La colonia receptora debe estar huérfana y preparada. Se usa jaula con candi para una liberación gradual que suele tardar entre uno y tres días, colocándola entre cuadros y sin embadurnarla de miel. Alimentar puede ayudar a la aceptación. No la introduzcas «a pelo»: ninguna jaula garantiza aceptación, pero un buen protocolo reduce mucho el riesgo.
No necesariamente. Una puesta reducida o salteada puede deberse a sequía, falta de polen, parada estacional, falta de espacio, bloqueo de cría o problemas sanitarios como varroa o Nosema. Antes de dar por defectuosa a una reina, valora el contexto completo: población, entrada de néctar y polen, reservas y estado general de la colonia.
Es un código internacional que indica el año de nacimiento: azul (años acabados en 0 o 5), blanco (1 o 6), amarillo (2 o 7), rojo (3 o 8) y verde (4 o 9). Marcar facilita localizar la reina y conocer su edad. Al hacerlo, no presiones abdomen ni patas, deja secar el marcador y evita pinturas no aptas u olores intensos.
Sí, y hay que planificarlos antes que las reinas. Un zángano tarda unos 24 días en nacer y unos 12 más en madurar sexualmente, así que conviene prepararlos con unas cinco semanas de margen. Las reinas deben nacer y fecundarse cuando haya zánganos maduros abundantes; sin ellos, o con mal tiempo persistente, la fecundación se resiente.