La suplementación proteica en las abejas [Guía completa]

La suplementación proteica en las abejas [Guía completa] - ALIMENTACION

En un mundo donde el cambio climático y la degradación ambiental se hacen cada vez más evidentes, las abejas enfrentan retos sin precedentes para su supervivencia. Fenómenos como el calentamiento global, inviernos atípicamente cálidos, incendios forestales y la contaminación han alterado drásticamente la disponibilidad y calidad del alimento esencial para estas incansables trabajadoras: el polen y el néctar. Este escenario nos lleva a replantearnos la forma en que apoyamos a nuestras colmenas, enfocándonos particularmente en la suplementación proteica, un pilar fundamental para el desarrollo y fortalecimiento de la población apícola.

Gráfica y muestras históricas de vara de oro que relacionan más CO2 con menor proteína en el polen
El incremento de CO2 atmosférico disminuye la concentración proteica en fuentes clave de polen para abejas en EEUU. Estudio de Lewis H. Ziska, Jeffery S. Pettis, etc. DOI: 10.1098/rspb.2016.0414

¿Qué Necesitan las Abejas?

Las abejas requieren una dieta balanceada que incluya:

  • Proteínas, principalmente del polen, esenciales para el desarrollo de la cría y la producción de jalea real.
  • Carbohidratos, obtenidos del néctar, convertidos en miel, que les proveen la energía necesaria para sus actividades. Por eso torta y azúcar van juntos: sin néctar entrando ni miel en el panal, parte de la proteína se quema como energía, así que acompaña la torta con jarabe ligero en tomas pequeñas; si la colmena tiene reservas de miel, la torta va sola. Al revés no funciona: el jarabe solo engorda reservas, no cría abejas.
  • Lípidos, vitaminas, minerales y propóleos, también derivados del polen y otros materiales recolectados, cruciales para su sistema inmunológico y su desarrollo.
  • Agua, indispensable para la vida de la colmena. En verano seco, agua cerca del colmenar: la jalea es más de dos tercios agua.

¿Por qué alimentar con proteínas a las abejas?

La alimentación proteica suplementaria se convierte en una herramienta clave para:

  • Mantener la cría y preparar a la colonia cuando no entra polen: la torta sostiene el nido y, si el tiempo acompaña, la colonia crece; en pleno calor seco lo normal es que solo aguante hasta que refresque.
  • Preparar a las colmenas ante eventos de polinización masiva o flujos intensos de néctar.
  • Sostener el desarrollo de la colonia en periodos de escasez.
  • Facilitar la recuperación tras la exposición a pesticidas o infestaciones de varroa.
  • Sostener algo de cría en condiciones adversas (calor seco, otoño sin entrada), aunque el nido se quede pequeño hasta que cambie el tiempo.
  • Que las abejas de invierno nazcan con el cuerpo graso cargado: la torta no se guarda en el panal, se guarda en la abeja, así que hay que darla mientras aún nacen abejas que la coman.
Tortas proteicas colocadas sobre los cuadros de varias colmenas

Historia de la Suplementación Proteica en las Abejas

Cronología de la suplementación proteica de las abejas desde 1756 hasta la década de 1930

La historia de la suplementación proteica en las abejas arranca en 1756 con Samuel Hartlib, quien experimentó con harina de frijol en tostadas, cerveza oscura y azúcar, marcando el comienzo de la búsqueda del alimento proteico ideal. A lo largo de los años, investigadores como Haydak y Herbert en las décadas de 1930 y 1980 respectivamente, experimentaron con ingredientes como leche en polvo, levadura de cerveza, huevo en polvo, harina de soja y caseína. Estos esfuerzos se complementaron con la investigación de De Groot sobre el ratio ideal de aminoácidos, subrayando la importancia de satisfacer las necesidades nutricionales específicas de las abejas.

Un hito importante en esta evolución fue el trabajo de Dr. Gordon Wardell, cuya investigación meticulosa a lo largo de varios años en colaboración con el USDA ARS Carl Hayden Bee Research Center, llevó al desarrollo de MegaBee, uno de los primeros sustitutos comerciales nacidos de un centro público de investigación apícola. Wardell aceptó el reto de formular un suplemento que cubriera el hueco del polen lo mejor posible y que, además, las abejas quisieran comer; ningún sustituto, ni el suyo, iguala al polen natural, y eso conviene tenerlo claro al usarlo. Su enfoque innovador consideró la composición y características ideales de un alimento proteico, enfocándose en aspectos cruciales como el tamaño de partícula, la evitación de materias primas con posibles factores antinutricionales como la soja, y la selección de ingredientes apetecibles. Además, Wardell puso especial atención en medir el impacto del suplemento en el nivel de proteína en el cuerpo de las abejas, asegurando así un producto final que no solo era teóricamente superior, sino que también demostraba su eficacia en la práctica.

Investigadores sosteniendo un saco del suplemento proteico MegaBee

Factores Antinutricionales y su Impacto

Los factores antinutricionales son sustancias presentes en algunos alimentos que pueden interferir con la absorción de nutrientes o tener efectos tóxicos en las abejas. La harina de soja cruda lleva inhibidores de tripsina y azúcares (estaquiosa, rafinosa) que las abejas digieren mal; por eso los sustitutos serios usan soja tostada o de extrusión y bien molida, y lo que hay que evitar es la soja cruda o la harina vieja. El huevo crudo lleva avidina, que secuestra la biotina; el huevo en polvo pasteurizado no tiene ese problema y su albúmina es de las proteínas más completas que se pueden meter en una torta.

Características del Alimento Proteico Ideal

El alimento proteico ideal para las abejas debe tener ciertas características esenciales para ser efectivo:

  • Tamaño de partícula pequeño: Esto aumenta la absorción nutricional.
  • Libre de factores antinutricionales: Para evitar efectos negativos en la salud de las abejas, como el posible bloqueo de proteínas que puede generar la harina de soja cruda o el huevo crudo.
  • Contenido de proteína ajustado al objetivo: con nuestra abeja, el manual de Pajuelo Consultores recomienda tortas de alrededor del 10 % para hacer crecer la población y del 4 % para mantenerla; a porcentajes más altos le cuesta aceptarlas. Más proteína no es mejor por sí sola: lo primero es que la coman, y lo segundo, que la proteína esté equilibrada, porque una torta puede desaparecer entera y no rendir.
  • Perfil equilibrado de aminoácidos esenciales: la referencia clásica es la de De Groot (1953), que da proporciones entre aminoácidos y no cifras fijas; lo que limita el aprovechamiento es el aminoácido que falta, y por eso una torta mezcla varias fuentes de proteína en vez de una sola.
  • pH equilibrado: Esencial para la salud digestiva de las abejas.
  • Versatilidad: Disponible en diferentes formas para adaptarse a diversas condiciones y necesidades.
  • Textura blanda y húmeda: las abejas prefieren la torta húmeda y una torta dura o reseca solo la comen cuando están desesperadas. Guárdala cerrada y en fresco y, una vez abierta, dala en pocos días; torta vieja o pasada, a la basura, no a la colmena.
  • Apetecible: Debe tener un buen sabor para que las abejas lo consuman voluntariamente.

La alimentación de las abejas mediante su probóscide es comparable a nosotros al utilizar una pajita para beber un granizado. Si las partículas del alimento proteico son demasiado grandes (la mayoría de los granos de polen que recogen las abejas miden menos de 50 micras), actúan como los trozos de hielo en el granizado que obstruyen la pajita, y las abejas las sacan de la colmena en vez de comérselas. Este fenómeno explica por qué a veces encontramos restos de alimentos proteicos en el fondo de la colmena: las abejas no pueden asimilar eficazmente las partículas de gran tamaño, impidiendo su correcta nutrición.

Las Cuatro P’s: Pesticidas, Parásitos, Patógenos, y Pasto Pobre

Estos factores pueden disminuir significativamente la vida útil de las abejas, afectando su salud y productividad. Un programa de alimentación proteica adecuado puede ayudar a mitigar algunos de estos efectos, proporcionando a las abejas los nutrientes necesarios para resistir y recuperarse de estas amenazas.

Proteína = Longevidad

Las proteínas juegan un papel crucial en la salud y el desarrollo de las colonias de abejas, influyendo directamente en varios procesos vitales. Una de las funciones más importantes de las proteínas es su rol en la activación de las glándulas hipofaríngeas de las abejas nodrizas. Estas glándulas son fundamentales para la producción de jalea real, un componente esencial para el crecimiento saludable de las larvas y la reina.

La jalea real no solo nutre a la reina durante toda su vida, sino que también es vital para las larvas en sus primeras etapas de desarrollo. Es una sustancia rica en nutrientes que incluye proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, todos necesarios para el desarrollo óptimo de las abejas jóvenes.

Las abejas que llegan al otoño con buenas reservas de proteína en el cuerpo viven más; pero el exceso también acorta la vida, y por eso la proteína se da siempre acompañada de azúcar y en tortas, nunca pura. Que vivan más es un objetivo primordial en la apicultura, ya que se busca mantener colonias fuertes y saludables por el mayor tiempo posible. Las pecoreadoras dejan de digerir polen (sus glándulas ya no producen las enzimas que lo rompen) y apenas llevan polen en el intestino; las nodrizas y las abejas de casa, en cambio, lo comen a diario, y las de invierno siguen comiéndolo semanas después de nacer. Por lo tanto, la única manera de que las pecoreadoras obtengan las proteínas necesarias es a través de la trofalaxia, un proceso de alimentación recíproca, donde se transfieren nutrientes como la jalea real entre individuos de la colonia.

Para que la trofalaxia ocurra de manera efectiva y las abejas adultas reciban suficiente proteína, es esencial que exista un exceso de jalea real. Este exceso se logra estimulando a las abejas nodrizas a producir más jalea real mediante la alimentación proteica. Cuando las larvas están sumergidas en abundante jalea real, no solo aseguramos su desarrollo óptimo, sino que también promovemos que las nodrizas compartan el excedente de jalea real con las abejas adultas y obreras a través de la trofalaxia. Ese excedente de jalea alimenta también a las abejas adultas y alarga su vida; si además el tiempo y la entrada de néctar acompañan, la colonia crece y con ella el número de pecoreadoras.

Además, una alimentación rica en proteínas previene que las abejas nodrizas acorten prematuramente su periodo de actividad como tal. En condiciones normales, una nodriza se convierte en pecoreadora una vez que ha cumplido su ciclo vital en la colmena. Sin embargo, cuando la colmena está débil y hay una escasez de abejas pecoreadoras, las nodrizas pueden verse forzadas a abandonar su rol vital de forma prematura para compensar la falta de recolectores. Esto puede tener consecuencias negativas para la colmena, ya que disminuye la proporción de nodrizas respecto a las larvas, afectando la producción de jalea real y el desarrollo de las crías. Una feromona de cría débil, resultado de una cría subdesarrollada, puede alterar el equilibrio y la salud general de la colonia.

Gráficas que comparan el tamaño de la colonia con obreras de 35 y 31 días de vida media
A la izquierda colmena con obreras con un periodo medio de vida de 35 días vs a la derecha 31 días, podemos ver como afecta a los niveles de población de la colmena. Fuente: Dr. Gordon Wardell, Megabee

Una dieta rica en proteínas es esencial para estimular la producción de jalea real, asegurar el desarrollo saludable de las larvas, prolongar la vida de las abejas adultas y mantener una proporción adecuada entre nodrizas y crías. Esto, a su vez, fortalece la colmena y contribuye a la salud general de la colonia de abejas.

¿Cuándo es el mejor momento para alimentar con tortas proteicas a las abejas?

La suplementación proteica en las abejas es una herramienta estratégica que debe utilizarse con precisión y en el momento adecuado, adaptándose siempre a las condiciones particulares de cada colmena, zona geográfica y situación específica. A continuación, se detallan algunos principios y momentos clave para una alimentación proteica efectiva, haciéndolo comprensible y aplicable.

  1. Uso Estratégico: La suplementación debe aplicarse solo cuando es estrictamente necesario. No todas las situaciones requieren una intervención con proteínas, y su uso debe ser considerado como una herramienta dentro de un plan nutricional más amplio.
  2. Adaptación Geográfica y Temporal: La necesidad de suplementación varía según la ubicación y el calendario apícola. Cada momento clave depende del ciclo de vida de la colmena y las condiciones ambientales.
  3. Cómo saber si hace falta: abre y mira las larvas más jóvenes; si nadan en jalea, la colonia va sobrada y la torta no aporta; si la jalea es un hilillo, la cría sale salteada o ves que se comen huevos y larvas, toca alimentar. Si están criando zánganos, no les falta proteína. Comprueba antes que la reina pone y que hay panal donde criar: eso la torta no lo arregla. Y no te fíes solo del anillo de polen del panal: es lo que sobró, no lo que comen.

Momentos clave para la suplementación proteica

  1. Preparación para la invernada: a finales del verano y en otoño, mientras la reina aún pone y nacen las abejas de invierno, y solo si no entra polen. La suplementación en ese momento busca que las diutinas nazcan con el cuerpo graso cargado de vitelogenina; con el bolo formado y sin puesta ya no tiene sentido. Lo que dicen los ensayos sobre esta ventana, un poco más abajo.
  2. Arranque de final de invierno: unas seis semanas antes de la floración que quieres aprovechar (dos ciclos de cría), cuando la colonia ya vuela y la reina ha vuelto a poner, y solo mientras no entre polen del campo; en cuanto la floración mete polen, la torta sobra. Es una herramienta para quien necesita población pronto (almendro, trashumancia); una colonia que llegó débil al invierno no la levanta la torta de enero. Ojo si no tienes una floración concreta que aprovechar: estimular en primavera sin dar espacio a tiempo se traduce muchas veces en enjambres más tempranos, no en más miel.
  3. Soporte a Nuevos Núcleos: La formación de nuevos núcleos reduce temporalmente la cantidad de abejas pecoreadoras disponibles. Proporcionar una fuente de proteínas pegada a la cría ayuda al núcleo a no perder ritmo; en primavera, con flujo, un núcleo de cinco cuadros se hace colonia en un par de meses, mientras que los núcleos hechos en pleno verano seco apenas crecen aunque se les dé torta, así que ahí el objetivo es que aguanten hasta el otoño.
  4. Recuperación Post-Estrés: Momentos de alto estrés para la colmena, como tratamientos contra varroa o períodos intensos de polinización, pueden debilitar a las abejas. La suplementación ayuda a recuperar su vitalidad y fortaleza.
  5. Diversidad de polen: cuando el campo da un polen pobre o de una sola planta (girasol, eucalipto, alfalfa), una torta con varias fuentes de proteína compensa lo que a ese polen le falta.

Otoño y arrancada: lo que dicen los ensayos

En Estados Unidos las tortas se dan sobre todo en dos momentos: a finales del verano y en otoño, para que nazcan bien las abejas de invierno, y a finales del invierno, para llegar con población a la polinización del almendro en febrero. Randy Oliver lo midió en California entre agosto y febrero de 2013-2014 con 162 colmenas: las que recibieron los mejores sustitutos de polen llegaron a los almendros con la misma fuerza que las alimentadas con polen natural, y las que no recibieron nada no llegaron (17 de 18 colmenas del grupo de polen dieron la talla para alquilarse; ninguna del grupo sin torta). Su otra conclusión importa igual: con polen abundante en el campo, la torta se ignora y es dinero tirado.

En Canadá el resultado fue otro. Mattila y Otis dieron una torta de polen a la semana durante cuatro semanas, entre septiembre y octubre, a colmenas grandes de Ontario: consiguieron un empujón de cría a corto plazo, pero ni más abejas de invierno ni más longevas. La señal que hace que una colonia empiece a criar abejas de invierno es que deje de entrar polen; mientras se lo das, sigue criando abejas de verano. Es el matiz que explica el «solo si no entra polen»: en un otoño con floración, la torta no fabrica abejas de invierno, las retrasa.

Y un tercer dato, de Arizona. DeGrandi-Hoffman y su equipo compararon, de noviembre a febrero, colmenas que pecoreaban una siembra de nabiza (Brassica rapa) en flor con otras que solo recibían sustituto de polen. Crecieron igual, pero las de sustituto tuvieron más virus de la celda real negra, más nosema y más pérdidas de reina. El sustituto cubre el hueco; no iguala al campo.

Traducido a nuestro calendario: el verano seco de la España mediterránea es el caso de California, no el de Ontario. Si el otoño no llueve y no entra polen mientras la reina aún pone, la torta tiene sentido de finales de agosto a octubre según la zona, con más de 18 °C a lo largo del día y en raciones que se acaben en pocos días; en cuanto el frío forma el bolo y las abejas dejan de volar, la torta se queda sin tocar y no se pone (Oliver, que en 2007 hablaba de no pelearse con el instinto entre noviembre y el solsticio, matizó en 2021 que lo que frena no es el calendario sino la piña sin vuelo: en cuanto vuelven a volar y a criar, la torta vuelve a consumirse). La segunda ventana es la salida del invierno: seis semanas antes de la floración que quieres aprovechar, la del almendro en enero-febrero en el Levante y la de primavera en el resto, y sostenida hasta que entre polen fresco. Con el otoño lluvioso del norte, con hiedra y brecina, lo normal es que no haga falta.

Sobre el porcentaje: las tortas americanas que ensayó Oliver iban del 13,2 al 20,2 % de proteína, y la de polen natural, con un 9,1 %, fue la más comida y rindió como las mejores. El manual de Pajuelo Consultores da alrededor del 10 % para nuestra abeja porque por encima le cuesta aceptarlas, y en su propio ensayo comparativo usó una hamburguesa del 15 %: la cifra es una referencia de aceptación, no un techo. Lo que decide es que se la coman y que el programa no se corte: pruébala en unas diez colmenas.

Fuentes: Randy Oliver, A Comparative Test of the Pollen Subs (2014) y Fat Bees, part 4, scientificbeekeeping.com; Mattila y Otis, Manipulating pollen supply in honey bee colonies during the fall does not affect the performance of winter bees, The Canadian Entomologist 139 (2007), doi 10.4039/n06-032; DeGrandi-Hoffman et al., Honey bee colonies provided with natural forage have lower pathogen loads and higher overwinter survival than those fed protein supplements, Apidologie 47 (2016), doi 10.1007/s13592-015-0386-6; Gonell, Pitarch y Gómez Pajuelo, Buenas prácticas en sanidad y alimentación de las colmenas, 4.ª ed. (2025), pp. 38-41.

Implementación de las tortas

Cuenta con al menos dos ciclos de cría (unas seis semanas) y no cortes el programa mientras no entre polen del campo: la torta se da en raciones que se acaben en pocos días, reponiendo antes de que se agote del todo; en la práctica americana, una torta de unos 450 g cada una o dos semanas según el consumo; con la referencia de casa, unos 250 g por semana, ajustándose a lo que veas.

Al analizar las siguientes gráficas de los niveles de proteína en las abejas a las tres y seis semanas, se destaca que las diferencias significativas aparecen a las seis semanas. Esto resalta la importancia de mantener completos los periodos de suplementación proteica, evitando acortar o reducir estos ciclos para asegurar un impacto positivo en la salud de las abejas.

Gráfica de los niveles de proteína de abejas adultas tras tres semanas de distintos suplementos
Gráfica de los niveles de proteína de abejas adultas tras seis semanas de distintos suplementos
Niveles de proteína en abejas adultas en cinco ensayos, cuatro con suplementos proteicos («MB Liq site» 1, et) y uno solo con jarabe («control»). Fuente: Dr. Gordon Wardell, Megabee

Estos ensayos son de MegaBee, un polvo estadounidense del 46 % de proteína que se da en torta (alrededor del 13-15 % una vez mezclado con azúcar) o disuelto en jarabe; el porcentaje del saco no es el de la torta, y esa es la cifra que hay que comparar con las tortas de aquí. Con nuestra abeja, la referencia de la casa es más baja: alrededor del 10 % para crecer (manual de Pajuelo Consultores; en ¡Quiero ser apicultor! lo decimos así: «nuestra abeja raramente toma más del 10 %»). Antes de elegir fórmula, pruébala en unas diez colmenas.

Consejos para Programas de Alimentación Exitosos

  • Ser proactivo, no reactivo: Anticipar las necesidades nutricionales de las abejas antes de que surjan problemas.
  • Empieza con tiempo: si la colonia llega floja, las dos primeras tortas se van a reponer lo que las nodrizas llevan gastado y no verás más cría hasta la segunda o tercera toma. Que se la coman rápido dice más de lo fuerte que es la colonia que de lo que la torta la hace crecer; y en pleno calor seco, aguantar sin perder población ya es un buen resultado.
  • Uso estratégico de la alimentación: No es necesario alimentar constantemente, pero es importante saber cuándo y cómo hacerlo efectivamente.
  • Cuándo parar: en cuanto veas entrar polen con regularidad, deja de poner torta; si aparecen restos de torta delante de la piquera es que le están sacando el azúcar y tirando el resto. Con la piña formada y sin vuelo, no se abre para poner torta. Lo que se ha resecado fuera del racimo se retira.
  • Planificación: contar con dos ciclos de cría como mínimo (unas seis semanas) y seguir mientras no entre polen; cortar a medias es lo que hace que «no funcione».
  • Ubicación de la nutrición: cerca de las nodrizas, que son las que la comen: la torta va sobre los cabezales de los cuadros con cría, centrada sobre el racimo y en contacto con las abejas, a menos de cinco centímetros de la cría; en colmenas de dos cuerpos, entre los dos, nunca bajo la tapa sobre el alza ni en el alimentador. Quita el envoltorio y, si la torta es blanda, pártela y apriétala entre los cuadros. Si el racimo se mueve, la torta lo sigue; lo que se reseca fuera del racimo se retira y se repone.
  • Eficacia de la alimentación: La alimentación seca puede ser menos efectiva que los métodos aplicados directamente dentro de la colmena.
  • Observación: Buscar indicadores de éxito más allá de la mera desaparición de la torta alimenticia.

Para dimensionar la compra: un programa serio son varias tortas por colmena, no una; con la referencia de casa (unos 250 g por semana durante al menos seis semanas) calcula kilo y medio por colmena, y más si la carencia se alarga; en los programas americanos de otoño se van a tres o cuatro kilos por colmena.

Consulta nuestra selección de alimentos proteicos para abejas y elige el formato según el objetivo, la época y el consumo observado.

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joshua@latiendadelapicultor.com |  + posts

ISNI 0000 0005 1801 1100 | Joshua Ivars es gerente de LA TIENDA DEL APICULTOR y autor del blog, donde comparte contenido técnico y práctico para apicultores. Con amplia experiencia en el sector apícola, se dedica a ofrecer consejos y soluciones basadas en las necesidades reales del apicultor, aportando su conocimiento en productos y prácticas esenciales para la apicultura.

2 comentarios
  1. Buenos días:
    Soy apicultora aficionada.
    Un compañero me ha recomendado las tortas megaBee.
    Me ha parecido ver en vuestra pagina que es en polvo.
    Que mas necesito para hacer las tortas??

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