LOQUE Europea: Cuando aparece, cómo se transmite y cómo actuar.

INTRODUCCIÓN

La loque europea (EFH, european foul brood) es una enfermedad bacteriana producida por la bacteria Melissococcus plutonius, que ataca a la cría de obreras abierta, las larvas. Normalmente las larvas atacadas mueren 1-2 días antes de opercularse.

En las colmenas sanas se puede ver alguna larva afectada, pero normalmente no suele generar problemas, y suelen desaparecer con un buen flujo de néctar y polen.

Aunque aparentemente desaparezca, puede volver a surgir en otro momento de debilidad de la colonia.

La loque europea está distribuida por todo el mundo, pero el cambio climático, la desnutrición y la varroa han aumentado la incidencia de esta enfermedad en algunas áreas como muestran diferentes estudios, como el del suizo Luc Belloy 2006, la misma situación se ha detectado en Francia, Inglaterra, EE. UU., y España.

Las técnicas de diagnóstico de estas enfermedades han evolucionado mucho en los últimos años. El diagnostico por PCR han favorecido los estudios de la distribución de esta enfermedad, aunque esta técnica puede dar positivo con solo una pequeña cantidad de bacterias, sin que aparezcan síntomas clínicos.

¿CUÁNDO APARECE?

Se manifiesta principalmente en periodos de crecimiento rápido de la colmena.

Se ve favorecida por situaciones de déficit nutricional, como queda claro en los trabajos de Marta Guarna y equipo, 2018, en colmenas que polinizan arándanos, en Canadá.

¿CÓMO SE TRASMITE EN LA COLMENA Y EN EL COLMENAR?

Inicialmente puede haber bacterias en cualquier colmena sana, sin síntomas.

Por debilidad genética o mala nutrición algunas larvas pueden desarrollar la enfermedad, y, entonces, las obreras limpiadoras pueden intentar eliminarlas de la colmena.

Estas obreras limpiadoras se contaminan con las bacterias al intentar extraer esas larvas enfermas o muertas, y las transfieren a larvas sanas al alimentarlas, y a todo lo que tocan con sus piezas bucales: otras abejas, miel y polen almacenado, panales…

Las larvas enfermas que sobreviven y llegan al operculado (pupas), cuando abren el canal digestivo al inicio de la metamorfosis, siguen contaminando la colmena al defecar dentro de la celda operculada. Las nodrizas que limpian esas celdas cuando sale la abeja adulta reparten también el inóculo.

¿CÓMO SE MANIFIESTA EN LA COLMENA?

Las larvas infectadas pierden el color nacarado de las sanas, se vuelven opacas, amorfas (aunque algunas no pierden el anillado), blanquinosas o marfileñas, frecuentemente con el extremo de la cabeza de color más oscuro, o negro cuando hace tiempo que murieron y comienza a pudrirse, y siempre, siempre, toman posiciones anormales, caídas contra el lado inferior de la celdilla.

Las larvas enfermas o muertas suelen ser detectadas por las obreras y expulsadas, pero, cuando alguna no lo es a tiempo, llega a secarse, quedando como una escama al fondo de la celdilla.

La colmena presenta:

  • Cría salpicada, se ven fallos de supervivencia en la cría.
  • Larvas en posiciones anormales en la celdilla.
  • Cambio de color en las larvas, pierden el brillo y se tornan de color marfil, beis o marrón claro
  • No huele, generalmente, a no ser que sea un ataque muy fuerte, y ese caso lo hace a fermentado
  • Escamas secas al fondo de las celdas que han tenido larvas muertas y no han sido limpiadas.

Es posible determinar la presencia de EFB en nuestro colmenar, observando la cría. Pero para mayor seguridad podemos hacer un test con el  Kit de diagnóstico de loque europea del laboratorio Vita Europe o enviar una muestra de panal a un laboratorio para hacer un PCR.

¿CÓMO ACTUAR?

Si las colmenas están poco afectadas

1. Disminuir la presencia de bacterias:

  • Eliminar y destruir por fuego toda la cría y el polen de las colmenas afectadas. No utilizar nada de esas colmenas para otras.
  • Desinfectar las colmenas afectadas, sobre todo los fondos, flameando con soplete, o mojando con lejía diluida en 20 partes de agua (1:20), o con sosa al 2-3%, o bien parafinando a 150ºC durante 10 minutos.

2. Actuar:

  • Retirar las colmenas sospechosas del colmenar de producción.
  • No reproducir nunca estas colmenas, son genéticamente, o por mal comportamiento recolector, más sensibles a la loque europea que las del mismo colmenar que no la manifestaron.
  • Unir colmenas débiles, para que la abeja cuide mejor la cría.
  • No aprovechar los cuadros sobrantes para completar colmenas. Mejor fundirlos.
  • Es importante revisar la nutrición de la colonia.

Una alimentación equilibrada con abundante y variado polen y entrada de néctar mejora el sistema inmunológico de las abejas.

Existen piensos complementarios que pueden ayudarnos en este propósito. El aceite de semillas de pomelo rosa, Citrus x paradisi en jarabe, o un 1 % de una tintura de propóleos del 20 % en la alimentación, pueden ser unos buenos aliados para prevenir en las zonas donde hay riesgo.

  • Trashumar a nueva floración que conlleve una mejor nutrición favorece el comportamiento higiénico.

Si las colmenas están muy afectas

  • La única solución es destruirlas.
  • Importante desinfectar todo el material.
  • Quemar los cuadros de cría y polen.
  • La miel podemos usarla para para consumo humano, sin ningún problema, pero nunca se debe utilizar para suministrar a otras colonias porque podemos propagar la enfermedad. Una vez extraída la miel, quemar los cuadros de miel de las colmenas afectadas.

Visitar las colmenas a menudo, a los primeros síntomas actuar. Una colmena bien alimentada, con buena genética tendrá mejor sistema inmunológico y resistirá mejor las infecciones.

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