Una crema puede oler bien, tener buen aspecto y estar contaminada. Y una que se ha separado no tiene por qué estarlo. Para saber qué le pasa a un cosmético hay que separar tres problemas distintos: que se separe, que se enrancie y que crezcan microbios.
Este artículo es la referencia de nuestra serie de cosmética apícola. Lo que en las recetas resumimos en una línea está explicado aquí.
Tres problemas diferentes
TEXTURA · GRASAS · MICROBIOLOGÍA
Tres problemas que no se resuelven igual
PROBLEMA 01
Separación
Cambia la estructura
Se libera agua o aceite. Revisa la emulsión y el proceso.
PROBLEMA 02
Oxidación
Cambian las grasas
El enranciamiento afecta a los aceites. Un antioxidante cumple una función distinta de un conservante.
PROBLEMA 03
Contaminación
Intervienen microorganismos
Puede ocurrir sin cambios visibles. Requiere un sistema de conservación comprobado para la fórmula.
Que una crema se vea bien no demuestra que esté bien conservada. La estabilidad física, la oxidación y la contaminación pueden coincidir.
| Problema | Cómo se nota | Qué lo evita |
|---|---|---|
| Inestabilidad física | La crema suelta agua o aceite | Un emulsionante adecuado, buen proceso y buen envase |
| Oxidación | El aceite huele a rancio | Aceites estables, protección de la luz y el calor, antioxidantes |
| Contaminación microbiana | Crecen bacterias, levaduras o mohos, a veces sin que se note | Higiene y un sistema de conservación adecuado a la fórmula |
Un mismo producto puede tener más de uno. Arreglar la separación de una crema no la protege de los microbios, y añadir un conservante no arregla una emulsión mal hecha.
Cuándo un cosmético tiene poco riesgo de contaminarse
Hay cosméticos en los que a los microbios les cuesta mucho crecer por cómo están hechos. La guía ISO 29621 ayuda a identificarlos a partir de factores como estos, según la recoge la Sociedad Alemana de Química Cosmética (DGK):
| Factor | Ejemplos |
|---|---|
| Actividad de agua por debajo de 0,75 | Bálsamos y ungüentos sin agua, polvos, mientras no se mojen |
| Más de un 20 % de alcohol | Perfumes y algunos tónicos, con un envase que no deje evaporar el alcohol |
| pH por debajo de 3 o por encima de 10 | Peelings ácidos, alisadores |
| Más de un 25 % de clorhidrato de aluminio | Antitranspirantes |
Uno de estos factores, o varios combinados, pueden hacer que un producto se considere de bajo riesgo, pero esa conclusión se saca para la fórmula, el proceso, el envase y el uso concretos de cada producto.
La norma pone también la temperatura de envasado entre sus ejemplos. Envasar en caliente puede reducir los microbios que había al principio, pero por sí solo no protege el producto: no impide que se contamine después, en el llenado, por el envase o durante el uso. La DGK lo subraya expresamente.
La mayoría de las cremas, los tónicos con poco alcohol y los extractos con agua no cumplen ninguno de esos factores. Necesitan un sistema de conservación cuya eficacia se compruebe en esa fórmula.
Actividad de agua: el dato que lo explica casi todo
Para los microbios no importa tanto cuánta agua lleva un producto como lo libre que está. Eso es la actividad de agua, que va de 0 a 1.
- Las emulsiones suelen rondar 0,97. Ahí casi todos los microbios viven bien.
- La mayoría de las bacterias dejan de multiplicarse por debajo de 0,91. Muchas levaduras y mohos siguen creciendo bastante más abajo.
- Un valor por debajo de 0,75 es una referencia utilizada al evaluar si un producto tiene bajo riesgo microbiológico.
La glicerina y la miel bajan la actividad de agua, pero menos de lo que parece. Según las mediciones de Nakagawa y Oyama (2019) en mezclas de glicerina y agua, una con un tercio de glicerina ronda 0,89. Esos datos ayudan a entender por qué un extracto de polen en glicerina y agua necesita atención, pero no miden el extracto: su conservación solo se demuestra con la fórmula final, un sistema definido y la comprobación correspondiente.
Un producto seco pierde esa protección si se moja durante el uso, como recuerda la DGK. Una pastilla de champú que se queda en un charco de la ducha ya no está en las mismas condiciones que en la caja, y un bálsamo que se toma con los dedos mojados tampoco.
Conservante y antioxidante hacen trabajos distintos
El tocoferol (vitamina E) retrasa que los aceites se enrancien. Un conservante frena a bacterias, levaduras y mohos. Uno no hace el trabajo del otro: la vitamina E no protege una crema con agua y un conservante no evita el olor a rancio.
Los aceites esenciales no sirven como conservante improvisado. Que lleven uno no demuestra que la fórmula esté protegida, y pueden irritar.
En la Unión Europea, los conservantes que pueden usarse en cosméticos, y en qué dosis máxima, están en una lista cerrada; la Comisión Europea explica cómo funciona. Que uno esté permitido no quiere decir que funcione en cualquier fórmula: cada uno tiene su dosis, su intervalo de pH y sus incompatibilidades, y todo eso viene en su ficha. Una receta que dice «añade un 0,5 % de conservante» sin decir cuál está incompleta.
El pH
El pH influye en cómo funciona un conservante: muchos solo trabajan bien dentro de un intervalo. Por eso se elige el conservante sabiendo la composición completa de la fórmula y después se mide el pH con un pH-metro y un método que se repita siempre igual.
Medir el pH no dice si hay microbios ni si el conservante aguantará meses. En un bálsamo de cera y aceite, medirlo con una tira carece de sentido: no hay agua en la que medir.

Cómo se comprueba que un cosmético está bien conservado
En el desarrollo de un cosmético se hace un ensayo de eficacia del conservante: se contamina la fórmula a propósito con bacterias, levaduras y mohos y se mide durante varias semanas si consigue eliminarlos. Es el método de la norma ISO 11930.
En un producto de bajo riesgo, la guía ISO 29621 permite reducir los análisis y, en determinadas condiciones, prescindir de ese ensayo; la DGK indica que con una actividad de agua por debajo de 0,75 en general no es necesario. Es una decisión que forma parte de la evaluación de riesgo de cada producto, no una exención automática. En una crema con agua, lo habitual es comprobar la eficacia del conservante con ese ensayo.
Un análisis microbiológico de un lote dice cómo estaba ese lote ese día. El ensayo de eficacia dice si la fórmula se defiende de lo que le puede entrar durante el uso. Son dos preguntas distintas.
Higiene y envase
- Limpia la superficie y usa utensilios limpios y secos.
- Identifica cada materia prima con su lote.
- No devuelvas al envase original lo que te sobre de una pesada.
- No metas los dedos en el tarro: usa una espátula limpia.
- Un dosificador o un tubo reducen el contacto con el producto. Ayudan, pero no sustituyen al conservante.
- La nevera frena el crecimiento de algunos microbios; no convierte en segura una crema sin conservar.
Cuándo tirar un cosmético
Si aparece moho, olor extraño o gas, tíralo. No intentes salvarlo quitando la parte visible ni calentándolo.
Tres casos para distinguir el problema
El aspecto aporta pistas, pero no sustituye a la comprobación de la fórmula.
La crema ha soltado agua o aceite. ¿Qué estoy viendo?
Un problema de estabilidad física. Corregir la emulsión no demuestra que esté protegida frente a los microbios.
El aceite huele a rancio. ¿Falta conservante?
El enranciamiento es oxidación. Un antioxidante y un conservante hacen trabajos distintos; añadir conservante no recupera un aceite oxidado.
Huele bien y parece normal. ¿Puedo darla por segura?
No. Puede haber contaminación sin un cambio visible. La conservación se comprueba para la fórmula, el proceso, el envase y el uso previstos.
Por qué no se puede inventar una caducidad
La vida útil depende de la fórmula completa, del envase, de dónde se guarda y de cómo se usa. La fecha de la miel o la del ingrediente más estable no sirven para calcularla. Para un cosmético que se vende, se estudia con ensayos; la FDA explica cómo el tiempo, la humedad, la temperatura y la manipulación lo alteran.
Para uno casero, lo razonable es apuntar la fecha de elaboración, hacer poca cantidad y vigilarlo. Y llevar un registro de cada prueba: fecha, cantidades reales, proveedores y lotes, proceso y envase. Es lo que te permite saber qué cambió cuando un lote sale distinto. Observar un producto durante unas semanas te dice cómo se ha comportado en esas condiciones; no equivale a una fecha de caducidad.
EN NUESTRA TIENDA
Si prefieres una crema ya elaborada
Utilízala tal como se suministra y sigue las indicaciones de uso y conservación de su envase.
Glosario
- Actividad de agua (aw): lo disponible que está el agua de un producto para los microbios. De 0 a 1.
- Anhidro: sin agua en la fórmula. Puede contaminarse igual si le entra agua o suciedad.
- Antioxidante: retrasa el enranciamiento de aceites y grasas.
- Conservante: frena el crecimiento de bacterias, levaduras y mohos.
- c. s. p.: cantidad suficiente para completar el total de la fórmula. «Agua c. s. p. 100» es el agua que falta para llegar a 100.
- Emoliente: suaviza la piel y mejora su tacto.
- Emulsionante: mantiene mezcladas el agua y el aceite.
- Ensayo de eficacia del conservante: contaminar la fórmula a propósito y medir si se defiende. En inglés, challenge test.
- Humectante: atrae y retiene agua.
- INCI: nombre normalizado de un ingrediente cosmético. Identifica, no certifica nada.
Antes de hacer una receta con agua, comprueba que dice qué materias primas usa, en qué cantidades, cómo se elabora, a qué pH y con qué sistema de conservación. Si falta algo, empieza por algo sin agua, como un ungüento de cera y aceite o un bálsamo labial: permiten practicar con una fórmula más sencilla.
ISNI 0000 0005 1801 1100 | Joshua Ivars es gerente de LA TIENDA DEL APICULTOR y autor del blog, donde comparte contenido técnico y práctico para apicultores. Con amplia experiencia en el sector apícola, se dedica a ofrecer consejos y soluciones basadas en las necesidades reales del apicultor, aportando su conocimiento en productos y prácticas esenciales para la apicultura.
