El Paso de Abeja: Entendiendo las distancias en Apicultura

En apicultura una de las cosas que más nos sorprenden es la excelencia y la optimización de toda la estructura y organización de las abejas. Y es que en apicultura cada milímetro tiene un sentido y un “por qué”.

¿Qué es el paso de abeja?

“Paso de abejas” es un término que se le da al espacio que las abejas crean entre los panales para permitirles pasar libremente alrededor de su nido. Este hueco rara vez se llena con propóleos o panal/puentes de cera. Esto se puede observar cuando se recoge un enjambre salvaje de un edificio o árbol.

Un poco de historia

Oirás decir y leerás que el reverendo Lorenzo Lorraine Langstroth fue quien “inventó” el espacio de las abejas en el año 1851. Esto no es del todo cierto, pues él no lo hizo. Las abejas lo inventaron y fue descubierto muchos años antes.

Pero sin restarle importancia, lo cierto es que L. Langstroth por aquel entonces acababa de encontrar una forma de usarlo, y por este motivo es reconocido como el “padre” de la apicultura moderna, ya que esta aplicación permitió desarrollar lo que hoy conocemos como las colmenas de cuadros móviles. Un avance fundamental en la historia de la apicultura.

Entendiendo las distancias en Apicultura

Se dice que el paso de las abejas está entre 4.5 mm y 8 mm y también se informa que está entre 6 mm y 9 mm. Sin embargo, no es una cantidad “variable”, es de 5,3 mm (+ o – 0,5 mm) o de 9,0 mm (+0,0 mm – 1,0 mm).

En otras palabras, hay dos bandas distintas de paso de abejas posible y esto ocurre porque en algunas situaciones las abejas trabajarán individualmente, pero en otras situaciones necesitan poder trabajar juntas “espalda” con “espalda” (es decir, una capa de abejas en la cara de un panal y otra capa en la cara del panal adyacente).

Muy resumidamente podríamos concluir que todo espacio menor de 4,5 mm tenderá a ser propolizado, entre 4,5 y 9 será transitado y si es mayor que 9 mm tenderán a construir panal.

Pero debemos ir más allá, y para ello es importante saber qué ocurre en cada espacio y cómo se comportan las abejas ante ellos:

Un espacio de menos de 4 mm

Es demasiado pequeño para que pasen las abejas obreras. Cualquier espacio, igual o menor de esta dimensión será propolizado o, a veces, cubierto con una mezcla de cera y propóleo y, en otras ocasiones, incluso el polen puede mezclarse.

Un espacio de 4,3 mm

Es el espacio estándar europeo que se toma como referencia para fabricar los excluidores de reinas, donde las obreras pueden transitar, pero impide el paso a la reina.

Abejas obreras pasando a través del excluidor de reina. Foto de Wildflowermeadows.

Un espacio de 5 mm

Se usa en las mallas o rejillas de los cazapolen ya que las obreras pueden pasar de una manera tan ajustada que una porción significativa de polen que almacenan en las canastillas de sus patas será despojada.

Un espacio de 5,2 – 5,4 mm

Es un espacio que se puede utilizar para excluir o cribar a los zánganos, ya que las obreras y las reinas pasarán libremente, pero no así los zánganos.

Un espacio de 6 mm

Es el espacio más pequeño que dejarían las abejas entre las superficies adyacentes del panal. Para ellas la ventaja es que pueden “defenderlo” más fácilmente y pueden trabajar individualmente (1 capa de abejas).

Este espacio tan reducido alrededor de la periferia del nido también hace que el nido sea menos susceptible a las corrientes de aire y puede ayudar a mantener la humedad.

Paso de abeja individual. Foto: Wikimedia.

Un espacio de 7 mm

Es un espacio que no es utilizado por las propias abejas, pero muchos lo consideran una distancia útil para la fabricación de material apícola, especialmente colmenas y cuadros. Si este espacio se consigue entre los laterales del cuadro, es menos probable que sufran panales/puentes de cera.

Los cuadros Hoffman de 35 mm (espaciado normal de Hoffman) que tienen cabezal de 25-28 mm de ancho dan lugar a este espacio de 7 mm.

Un espacio de 8 mm

Es una distancia popular entre aquellos que diseñan sus colmenas o material apícola, ya que se encuentra a medio camino entre las cifras de 6 y 9,5 mm que se citan con tanta frecuencia en los libros antiguos.

Un espacio de 9 mm

Es el espacio habitual que dejan las abejas entre las áreas adyacentes de la cría cerrada. Esto permite que dos capas de abejas trabajen una detrás de la otra, generalmente en un patrón ovalado aproximadamente en el centro de un cuadro.

Abejas trabajando en diferentes cuadros en colmena Langstroth.

Un espacio de más de 9 mm

Esta distancia es territorio de construcción de panales de refuerzo.

Construyendo panal entre cuadros.

Las distancias en la cría vs. en las alzas

La distancia guardada en los panales del nido de cría, donde parece que el paso de abeja es de una exigencia vital: trasiego intenso de abejas para alimentar a la cría, procurar una ventilación adecuada y mantener la temperatura del nido.

Pero las necesidades en un alza melaria no son las mismas que las mencionadas en el nido de cria. Por este motivo es común observar que muchos apicultores decidan tener otra distribución de cuadros en las alzas melarias para maximizar la capacidad de miel en el menor espacio. Esto es llevado a la práctica sustituyendo las alzas de 10 cuadros (igual a una cámara de cría) por alzas de 8 o 9 cuadros, de tal forma que haya más distancia donde las abejas pueden construir panales engrosados en estas alzas de miel hasta que quedan virtualmente a unos 6 mm de distancia.

Foto de alza de 8 cuadros. Beekeepers’ Guild of San Mateo County.

Como ya sabemos, esta distancia sería el “paso de 1 abeja”, o el espacio mínimo para permitir el tránsito de una sola capa de abejas, lo cual es posible, ya que a diferencia de la cría, la conservación de los panales de miel madura no requiere tantos cuidados de las obreras de la colmena.

Este método podría permitir un ahorro de cera a las abejas. El apicultor también tiene ventajas: cosecha más miel con menos panales y además éstos, al estar ensanchados y salirse del marco de madera, pueden desopercularse con mucha mayor facilidad y con más satisfacción para el apicultor.

Concluyendo

Como hemos comentado quien más fijó en las distancias fue en su día L.Langstroth y en base a ello diseñó su tipo colmena que cambiaría la historia. La apicultura ha recorrido un largo camino en el que se han dado pequeños y grandes pasos, pero si se sabe observar a las abejas con detenimiento y se conocen bien el manejo apícola, todavía quedará margen para la mejora e innovación.

Tengamos presente que conocer a las abejas pasa por entender como se comportan y trabajan. Las distancias como hemos visto son fundamentales y comprenderlas al detalle nos hará ser mejores apicultores.

Fuentes

Artículo de la revista American Bee Journal

Artículo de Dave Cushman

Artículo de Fernando Calatayud Apicultor y Dr. en Ciencias Biológicas

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