El filtrado de la miel: tamices, normativa y por qué importa el polen

El filtrado de la miel: tamices, normativa y por qué importa el polen - MIELES

Filtrar la miel sirve para quitarle las partículas sólidas —cera, restos de abeja, material vegetal— que la ley limita al 0,1 % del peso. Hasta ahí, todo correcto. El problema empieza cuando se filtra demasiado fino: por debajo de cierto tamiz se elimina el polen, y con él la única huella que identifica de dónde viene esa miel. Ahí es donde el filtrado deja de ser una operación técnica y se convierte en la puerta de un fraude.

Los tamices, y qué se pierde en cada uno

FiltradoQué pasa% de las 73 plantas cuyo polen sobrevive
Solo decantaciónNo se filtra: las impurezas suben y se retiran100 %
0,2 – 0,15 mmQuita impurezas y respeta todo el polen100 %
0,120 mmSigue conservando el polen de la flora española100 %*
0,060 mmYa elimina identificadores como la jara y el madroño85 %
0,020 mmSolo pasa el polen más ubicuo: se pierde el origen36 %
< 0,001 mmSin polen, ni levaduras, ni moléculas grandes0 %
* Por variación intraespecífica, algunos granos de maíz (Zea mays) y de malváceas —algodón y malvas— podrían quedar retenidos. Ninguna planta apícola de nuestra flora supera los 0,120 mm.

En esta guía


Cómo se realiza un filtrado de la miel

El filtrado es una de las operaciones del acondicionamiento de la miel para el mercado, a granel o envasada. Su objetivo es eliminar las partículas sólidas insolubles —fragmentos de cera, restos de abejas, restos vegetales— que se incorporan durante la extracción y que legalmente deben quedar por debajo del 0,1 % del peso total, además de conseguir una presentación más atractiva.

Puede sustituirse, al recibir los bidones, por una decantación de entre unos días y algunas semanas: las impurezas suben y se retiran de la capa superior. Es lo que se llama «decapado» de bidones. Su eficacia depende de tres cosas:

  • La densidad de la miel, ligada a su humedad: las densas decantan peor. Y a mayor temperatura, menor densidad.
  • El diámetro de las partículas: las grandes suben rápido, las pequeñas tardan.
  • La altura del recipiente.
Decapado y desespumado de bidones de miel con paño de algodón mojado
Decapando y desespumando bidones con paño de algodón mojado tras la fase de decantación.

Cómo se filtra la miel a nivel industrial

Los envasadores, artesanales e industriales, tras decantar los bidones a temperatura ambiente y decaparlos, suelen filtrar la miel a unos 40 °C —ya fluida para bombear y envasar— con filtros de entre 0,5 y 0,2 mm.

Las grandes industrias que pasteurizan filtran en mitad del proceso, que se hace a unos 78 °C durante 2 minutos, cuando la miel está más fluida, con filtros de unos 0,2 mm. Con ese diámetro se eliminan las impurezas pero se respeta íntegramente el polen natural, que es lo que permite identificar las plantas que la produjeron y, por tanto, su origen geográfico.

El dato que sostiene todo el artículo: ninguna planta apícola de nuestra flora tiene granos de polen de diámetro superior a 0,2 mm. Filtrar a ese tamiz limpia sin borrar la identidad de la miel.

Distintas estaciones de filtrado de miel en una envasadora
Diferentes estaciones de filtrado de miel.

Qué dice la normativa y dónde aparece el fraude

Si se filtra más fino de 0,2 mm y se elimina parte del polen, la Directiva de la miel 2001/110/CE —RD 1049/2003 en España— admite su comercialización siempre que figure en facturas, etiquetas y ofertas con el nombre de «miel filtrada».

Contenido en polen de una miel visto al microscopio
Vista al microscopio del contenido en polen de una miel. Es lo que indica su origen botánico.

El problema es que han aparecido tecnologías que permiten filtraciones mucho más finas, y eso abrió una puerta: si se eliminan prácticamente todos los pólenes, puede enmascararse el origen —chino, por ejemplo— y mezclarse en cierta proporción con mieles de la UE para etiquetar el resultado como de origen UE. Errónea y fraudulentamente para el consumidor.

La modificación posterior de la norma, Directiva 2014/63/UE, alienta a consultar a los expertos para definir el contenido mínimo de polen en la miel filtrada. La transposición española, RD 473/2015, no consideró oportuno recoger esa indicación.

Es la misma discusión que aparece en el etiquetado de la miel y en qué ocurre con la miel española.

La propuesta alemana de denominaciones

Elflein, experto de Intertek —uno de los dos laboratorios de referencia de mayor impacto en el mercado europeo de la miel—, ha propuesto que se denomine legalmente:

Denominación propuestaQué sería
Miel crudaNo calentada, no tamizada ni filtrada, limpiada solo por decantación.
Miel colada o tamizadaFiltrada por 0,2 mm, con el 100 % de su polen y sin impurezas sólidas.
Miel filtradaFiltrada a alta presión, con poros de 0,001 a 0,02 mm, con o sin tierra de diatomeas. Conserva solo parte del polen; con los filtros más finos, prácticamente ninguno.
Producto no mielUltrafiltrada con membranas de menos de 0,001 mm. Sin polen, levaduras, microorganismos ni moléculas grandes (residuos, HMF). No podría etiquetarse como miel.
Esquema resumen de la propuesta alemana de denominaciones de miel según filtrado
Resumen de la propuesta alemana, por Intertek.

Nuestra propuesta para las mieles españolas

Nuestra propuesta es mantener el nombre legal de «miel» para el producto resultante de filtrar entre 0,150 y 0,200 mm, porque la totalidad de los granos de polen de la flora española queda por debajo de 0,120 mm.

Con un filtrado de 0,060 mm ya se eliminaría el polen de plantas que identifican algunas de nuestras mieles, entre ellas la jara (Cistus ladaniferus) y el madroño (Arbutus unedo).

Y aceptar como «miel», aunque sea con el adjetivo «filtrada», el producto resultante de filtrar a 0,020 mm como propone Intertek, supondría perder información importantísima sobre el origen botánico y geográfico. Serviría para mantener el fraude actual, de dimensiones desconocidas, de importaciones con escasísimo polen que se mezclan con mieles del origen deseado y salen al mercado como enteramente comunitarias.

Para hacerse una idea: de las 73 plantas más frecuentes en nuestras mieles, solo 26 pasarían ese tamiz de 0,020 mm, y serían justo las más ubicuas, las que están en todas partes y por tanto no identifican nada. Puedes ver cuáles aportan ese polen en el listado de botánica apícola.

Si no defendemos nosotros nuestras singularidades, tendremos que tragarnos después las definiciones que nos impongan quienes no las conocen, o quienes no tienen interés en que se tengan en cuenta.

Filtro de miel goteando durante el proceso de filtrado

Preguntas frecuentes

¿Para qué se filtra la miel?

Para eliminar las partículas sólidas insolubles que se incorporan durante la extracción —cera, restos de abeja, material vegetal—, que legalmente deben quedar por debajo del 0,1 % del peso, y para mejorar su presentación.

¿Filtrar la miel le quita propiedades?

Un filtrado de 0,2 mm no: elimina impurezas y respeta íntegramente el polen. El problema aparece con filtrados mucho más finos, que retiran el polen y con él la información sobre el origen botánico y geográfico de la miel.

¿Qué es la miel filtrada según la normativa?

Es la que se ha filtrado de forma que se elimina parte de su polen. La Directiva 2001/110/CE permite comercializarla, pero obliga a que aparezca como «miel filtrada» en etiquetas, facturas y ofertas.

¿Qué diferencia hay entre miel cruda, colada y filtrada?

La cruda no se calienta ni se filtra: solo se limpia por decantación. La colada o tamizada se filtra a 0,2 mm y conserva el 100 % de su polen. La filtrada pasa por poros de entre 0,001 y 0,02 mm y conserva solo una parte, o prácticamente nada.

¿Cómo puede el filtrado ocultar el origen de una miel?

Porque el polen es la huella que identifica las plantas y la zona de procedencia. Si se filtra tan fino que se elimina, esa miel puede mezclarse con otras y presentarse con un origen que no le corresponde.

¿A qué temperatura se filtra la miel?

Los envasadores suelen hacerlo en torno a 40 °C, cuando la miel ya es fluida para bombearla. Las industrias que pasteurizan filtran durante el proceso, a unos 78 °C durante dos minutos.

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Con más de 50 años dedicados exclusivamente a la apicultura, Antonio Gómez Pajuelo ha trabajado en colaboración con agrupaciones de apicultores, administraciones y empresas en América, Europa y Oceanía. Desde 1992, ofrece desde Castellón servicios de asistencia técnica en manejo de colmenas, calidad de la miel, formación y estudios para productores y empresas apícolas. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en diversas instituciones, incluyendo la Universidad Autónoma de Barcelona y la Facultad de Veterinaria de Córdoba.

Su trayectoria incluye más de 160 publicaciones en congresos y revistas técnicas, la autoría del libro “Cata de Mieles de España y Portugal” y la participaciónen múltiples publicaciones científicas y monografías sobre sanidad apícola, polinización y calidad de la miel.

4 comentarios
  1. si, muy interesante artículo sobre el filtrado de la miel de calidad. Estos son mieles de calidad, no las chinas que vienen del arroz

  2. Excelente artículo! Muy interesante. Con muy buena información relevante. Muchas felicidades y gracias por compartir públicamente.

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