Robos en colmenares: Modos de actuación y cómo prevenirlo

Los robos en los colmenares es una amenaza real para los apicultores. No solo se tienen que enfrentar a la dureza de su trabajo y a los enemigos ya conocidos (Varroa, nosema, vespa velutina, sequías, despoblamiento, uso indiscriminado de los pesticidas, etc) si no que actualmente está irrumpiendo con fuerza el robo en los colmenares. ¿Qué está pasando realmente?

Es un hecho que los colmenares deben estar en zonas alejadas de las poblaciones. Las abejas son muy defensivas cuando alguien (persona o animal) se acerca a las colmenas. La ley exige un alejamiento considerable con respecto a las zonas habitadas, carreteras y caminos. Esta medida de seguridad para evitar accidentes es el mejor aliado de los ladrones. Los colmenares están en zonas muy alejadas y casi siempre diseminados en la soledad del campo. Eso es lo que precisamente buscan los ladrones, total impunidad y que no haya testigos de su delito.

Por otro lado las colmenas cada vez van teniendo más valor. Una colmena poblada y en buen estado puede valer unos 150 €. Un colmenar de 100 colmenas (bastante habitual) tiene un valor de 15.000 €. Es mucho valor y muy fácil de convertir en efectivo. Cada invierno mueren el 30% de las colmenas y cada día hay más personas que se incorporan a la apicultura. Por lo tanto hay mucha demanda de colmenas y de abejas. Todo esto hace que los ladrones se arriesguen a robar las colmenas. Hay mucha demanda, y están desprotegidas en la soledad del campo.

Los apicultores reconocen abiertamente que antes NADIE robaba ninguna colmena. Pero de unos años hasta ahora, ya no es así. El robo se está convirtiendo en un delito demasiado habitual.

¿Qué tipos de robos se están produciendo?

No se puede hablar de una única forma de robo. Hay varias modalidades de robo.

ROBO DE COLMENA.

El ladrón cierra la piquera y se lleva la colmena entera. Posteriormente o se libra de la caja o tapa los números identificativos.

Este tipo de robo se da mucho en las zonas de invernaderos para hacer la polinización de las cosechas que al estar cubiertas por plásticos no consiguen que lo polarizadores naturales lo hagan. Muchos delincuentes roban las colmenas y posteriormente las alquilan a los dueños de los invernaderos. En otros casos los ladrones sencillamente quieren ampliar su explotación a costa de los demás apicultores o reponer las bajas del invierno.

Al final del invierno y comienzo de la primavera son las épocas preferidas por los ladrones. Las colmenas han pasado el invierno y el dueño ha alimentado y estimulado su actividad y es el momento ideal para los ladrones. Los núcleos son también deseables para los ladrones pues en primavera hay mucha demanda.

ROBO DE CUADROS.

Como las colmenas van marcadas exteriormente algunos ladrones deciden llevar sus propias colmenas vacías y las llenan con los cuadros de las colmenas de la víctima. De este modo, aunque las Fuerzas del Orden inspeccionen las colmenas, nunca tendrán problemas.

ROBO DE MIEL.

En algunos casos, pero cada vez con más frecuencia, los ladrones se llevan la miel. Llevan cuchillos grandes y cortan los alambres y se llevan la miel operculada en canastos y dejan los cuadros y las colmenas. Solo les interesa la miel.

ROBO DE ABEJAS.

Es un robo que cada vez está adquiriendo mayor importancia. Solo se llevan abejas. En ocasiones lo hacen llevándose todas las abejas y en ocasiones solo sacuden un cuadro o dos. Ver noticia. Enlace de la noticia del robo de abejas.

En el caso de que se lleven todas las abejas, el panorama del colmenar es desolador y la muerte de la colmena está garantizada. Solo habrá unas pocas abejas recién nacidas y que no serán capaces de poner en marcha la colmena. Habrá cría sin nacer y miel, pero las abejas desaparecen.

En el caso de que sacudan un cuadro o dos, es también muy delicado. El apicultor no percibe el robo. La colmena sigue en marcha. El ladrón roba una cantidad discreta de cada colmena y  hace enjambres. El dueño solo percibe un bajo rendimiento de su colmenar, pero no sabrá el motivo. Hay casos de robos continuados durante años sin que el apicultor lo perciba.

¿Qué puede hacer el apicultor?

SEGUROS

Los apicultores se protegen de varias maneras. En primer lugar tienen seguros. El problema es que las primas son muy elevadas o directamente en determinadas zonas, las compañías aseguradoras no quieren hacer los seguros.

Por otro lado, las indemnizaciones suelen ser pequeñas y el apicultor recupera solo una parte del daño que el robo le ha ocasionado. Además, esto no acaba con los robos.

CÁMARAS DE VIGILANCIA

Otra forma con la que se han protegido los apicultores es con cámaras. Sin embargo la realidad ha demostrado que no es un buen medio para protegerse de los ladrones.

En primer lugar son muy caras. Por otro lado deben de cumplir una serie de requisitos legales para que tengan validez ante las Fuerzas del Orden. Se han dado casos de multas por tener cámaras sin legalizar a las víctimas del robo.  En ocasiones, el uso de caretas, o si el robo se ha hecho durante la noche, impide conocer la identidad del ladrón. Se han dado también varios casos en las que el ladrón ha localizado la cámara y ademas de robar las colmenas, también ha robado la cámara.

LOCALIZADORES GPS

El uso de localizadores ha dado buenos resultados, sin embargo hasta hace poco tiempo, no había dispositivos bien pensados y eran fácilmente detectables por los ladrones. Actualmente han aparecido en el mercado dispositivos integrados en los propios cuadros y han resultado ser muy eficaces pues los ladrones no pueden saber dónde están y el apicultor podrán recuperar sus colmenas sin demasiadas dificultades. El uso de estos dispositivos ha sido el principal motivo de que en determinadas zonas, los ladrones dejen de robar las colmenas e incluso los cuadros para pasarse a robar directamente las abejas.

Cuadro Dispositivo anti-robo con localizador GPS . Disponible en La Tienda del Apicultor.

El robo de abejas es muy rentable y no es necesario cargar con las colmenas ni tampoco hacen falta vehículos grandes. Con unos sacos se pueden llevar los colmenares enteros. Para solucionar este tipo de robo, solo hemos visto un método capaz de impedirlo.

ALARMA

Hemos hablado con Diego Nieto de la empresa de seguridad CENTINELA. Además de los cuadros con el GPS integrado, han desarrollado una alarma que hace intocable el colmenar. Se trata de una alarma alimentada con una batería de coche que está conectada inalámbricamente a sensores de movimiento.

Los sensores de movimiento se colocan en las tapas de las colmenas y en el camino de acceso. De este modo cuando el ladrón accede al colmenar con su vehículo o cuando levanta las tapas de las colmenas para robar las abejas, salta la alarma acústica y el dispositivo llama al apicultor para avisarle del robo. De este modo el ladrón sabe que ha sido detectado y abandona inmediatamente el colmenar.

¿Dónde se producen los robos?

Le hemos hecho esta pregunta a Diego Nieto y nos han contado que el robo de colmenas no es un problema exclusivo de España. Desde su empresa están enviando dispositivos a Portugal, Francia, Italia, Chile, USA, etc. Por lo tanto es un problema extendido por todos los países. En nuestro país aunque es un problema general, hay zonas en los que es más grave. En la zona de Murcia y Almería el tema de los robos está adquiriendo grandes dimensiones por el tema de los invernaderos y de que actualmente se ha generalizado el robo de miel. Desde varias Asociaciones nos han expuesto su preocupación. Muchos apicultores se están planteando seriamente abandonar la actividad por la presión de los ladrones.

En la zona de Levante y Andalucía también está habiendo bastantes problemas. Otras zonas antes muy tranquilas, ahora han empezado a contabilizar muchos robos como son Galicia, Castilla y León y en Castilla la Mancha. Desgraciadamente, al menos de momento, los robos de colmenas están golpeando duramente  a la rentabilidad de las explotaciones apícolas y no parece que esté remitiendo.

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