El polen de chupamieles —esas pelotas azul-morado casi negras— puede aportar alcaloides pirrolizidínicos (PA), y el Reglamento (UE) 2023/915 fija un máximo de 500 µg/kg para los complementos a base de polen, el polen y los productos de polen. El color sirve para separar o retener lotes sospechosos, pero solo una analítica cuantifica los PA y confirma el cumplimiento. En la miel no existe hoy un máximo específico de PA en ese reglamento; eso no equivale a «riesgo cero».
Miel y polen no están en la misma situación
| En la miel | En el polen | |
|---|---|---|
| Contenido de PA | Estudio español: 1-237 µg/kg; media 48 µg/kg | Puede ser mayor; el color no permite cuantificarlo |
| ¿Hay límite legal específico? | El Reglamento (UE) 2023/915 no fija uno para PA en miel | Sí: 500 µg/kg para complementos a base de polen, polen y productos de polen |
| ¿Qué dice EFSA? | Riesgo agudo bajo; el riesgo crónico se evalúa por exposición, no como «cero» | La exposición se controla mediante el límite y el autocontrol del operador |
| Qué hacer | Evaluar el riesgo y los proveedores según el autocontrol | Segregar los lotes sospechosos y verificar analíticamente cuando corresponda |
En esta guía
- de dónde salen los alcaloides;
- qué indican los datos sobre la miel;
- por qué en el polen sí y qué dice la norma;
- las soluciones y la buena práctica.
La base del problema
Muchas plantas han desarrollado mecanismos de defensa ante la agresión de los animales que se las comen (fitófagos). Una defensa clásica son las espinas, muy comunes en plantas de zonas desérticas (cactus…); otra las agallas, del roble, los rosales… Y otra muy eficaz es producir sustancias tóxicas que acumula en diferentes partes de su organismo: hojas, frutos, néctar, polen… Estas sustancias pueden provocar intoxicaciones de diferente nivel en determinados animales, no en todos, que aprenden a respetarlas.
Un grupo de estas sustancias tóxicas es el de los alcaloides pirrolizidínicos (acrónimo «PA», o también «AP»), del inglés Pyrrolizidine alkaloids (PA), algunos de ellos, a las dosis correspondientes, producen daños hepáticos, son cancerígenos… en animales forrajeros su consumo puede causar abortos, pero, claro, una vaca consume de media 14,4 kg de forraje al día…
Diversas plantas de nuestra flora están entre las que han aprendido a producirlos: algunas asteráceas como las varas de oro (Senecio sp), y, sobre todo, las pertenecientes a la familia de las borragináceas. Pero el grupo que realmente puede colocarlos en nuestro camino, por su nivel de acumulación en néctar y polen, y por su abundancia, es el de los chupamieles (argamulas, mamachivas, tajinastes, viboreras, Echium sp).
La UE, en su vigilancia de la salud de los ciudadanos, va marcando una serie de alertas y controles para valorar la importancia de las mismas. Los PA se detectaron en algunas infusiones y de ahí se empezó a sospechar sobre las mieles y pólenes.
En 2008, unos laboratorios de análisis de miel alemanes alertaron a los grandes compradores de miel del supuesto riesgo de presencia de PAs en esta, y promovieron que la UE declarara un nivel máximo para estos compuestos. Esto exigiría, claro está, realizar este nuevo análisis en los lotes, cosa que se comenzó a pedir en el mercado de la miel.
¿Qué indican los datos sobre los PA en la miel?
Como siempre, no teníamos datos propios sobre nuestras mieles.
Para aclarar este tema, la asociación ASEMIEL encargó una serie de trabajos sobre la presencia de estos PAs en nuestras mieles a APINEVADA y Pajuelo Consultores. Las principales conclusiones fueron:
- Las plantas que aportan más de estos alcaloides en nuestras mieles son las chupamieles, como se ha citado, que pueden producir incluso mieles monoflorales en el centro y sur oeste de la península, con altos contenidos de su polen.
- Tenemos más de 20 especies de chupamieles, Echium, pero las más importantes son E. plantagineum y E. vulgare
- En las 103 mieles estudiadas se detectaron PA en el 94,2 % de las muestras, en un intervalo de 1 a 237 µg/kg y con una media de 48 µg/kg. El trabajo no encontró correspondencia directa entre el porcentaje de polen de chupamieles y la concentración de PA.
- La evaluación de EFSA de 2017 concluyó que el riesgo agudo por PA a través de la miel es bajo. Para la exposición crónica utilizó márgenes de exposición y obtuvo, en algunos escenarios de consumidores jóvenes, valores que no permiten resumir el resultado como «riesgo cero» para cualquier consumidor.
El Reglamento (UE) 2023/915 no establece un máximo específico de PA para la miel. Esa ausencia de límite legal no equivale a ausencia de riesgo: la evaluación se apoya en los datos de exposición y en el autocontrol del operador.
Lamentablemente, aquellas lluvias han traído los lodos de que, una pequeña parte del sector comprador de miel, pida aún, análisis de contenidos en APs.
¿Y los PA en el polen?
Ese es otro cantar. Aquí tampoco teníamos datos propios publicados en revistas científicas.
En el polen de chupamieles el contenido de PA puede ser mayor que en la miel. El Reglamento (UE) 2023/915 reúne los límites máximos de estos contaminantes para distintas categorías de alimentos.
Para los «complementos alimenticios a base de polen, polen y productos a base de polen» fija un máximo de 500 µg/kg. El límite se aplica al producto tal como se comercializa; conviene comprobar siempre la versión consolidada vigente.
Para productores y comerciantes, el objetivo es demostrar que las partidas cumplen. La norma fija el límite, pero no prescribe una única frecuencia analítica para todos los operadores. El plan de muestreo debe justificarse dentro del autocontrol basado en el riesgo, considerando el origen botánico, el proveedor, la campaña, el historial y la heterogeneidad del lote. El color oscuro puede servir como señal de cribado, pero no sustituye el análisis cuando sea necesario verificar el cumplimiento.
El color azul-morado muy oscuro de muchas pelotas de chupamieles permite detectarlas visualmente como señal de cribado (Fotos 2, 4 y 5). Puede confundirse con tonos de rapónchigo o cardo (Fotos 3, 6 y 7), y la inspección visual no identifica todos los PA ni mide su concentración.
Las soluciones
Como siempre, sería muy útil tener más datos del tipo de PAs que tiene el polen que se produce en las diferentes zonas. Relacionarlo con su origen botánico, la zona de producción y la meteorología del año para poder hacer predicciones de riesgo.
Algunos comerciantes de polen han instalado ya hace tiempo máquinas de limpieza que hacen pasar el polen, flotando sobre una corriente de aire, por delante de un identificador de colores, que desvía hacia una salida las pelotas oscuras.
Como buena práctica, cuando aparecen muchas pelotas oscuras compatibles con chupamieles conviene segregar o retener esa cosecha y decidir su destino dentro del plan de autocontrol. Un lote que supere el máximo legal no puede mezclarse con otro conforme para rebajar la concentración.
Preguntas frecuentes
¿Qué indica el polen oscuro en la trampa?
Son pelotas de polen de chupamieles (Echium sp.) de color azul-morado muy oscuro. Su presencia sirve para segregar o retener un lote sospechoso, pero el color no cuantifica los alcaloides pirrolizidínicos: el cumplimiento se confirma mediante el autocontrol y, cuando corresponda, análisis.
¿Cuál es el límite legal de alcaloides en el polen?
500 µg/kg para los complementos alimenticios a base de polen, el polen y los productos a base de polen, según el Reglamento (UE) 2023/915. El máximo se aplica al producto tal como se comercializa.
¿Hay límite de alcaloides pirrolizidínicos en la miel?
El Reglamento (UE) 2023/915 no fija un máximo específico de PA para la miel. EFSA considera bajo el riesgo agudo por esta vía, pero evalúa la exposición crónica mediante márgenes de exposición; ausencia de límite no significa riesgo cero.
¿Cómo se reconoce el polen de chupamieles?
El color azul-morado muy oscuro ayuda a detectar pelotas compatibles con chupamieles y a cribar el lote. Puede confundirse con tonos de rapónchigo o cardo, y por sí solo no confirma el origen botánico ni la concentración de PA.
¿Más polen de chupamieles significa más alcaloides?
No necesariamente. El estudio de 103 mieles españolas no encontró correspondencia directa entre el porcentaje de polen de Echium y la concentración de PA. Solo el análisis permite cuantificarlos.
¿Hay que analizar todas las partidas de polen?
La norma fija el límite, no una frecuencia única de análisis. El operador debe justificar un plan basado en el riesgo, con origen, proveedor, campaña, historial y heterogeneidad del lote; la separación por color es una ayuda, no una prueba de conformidad.
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- El pan de abeja, el otro producto del polen.
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- Botánica apícola, con las plantas melíferas.
Contenido divulgativo. Si comercializas polen, confirma los límites vigentes y las obligaciones analíticas antes de cada campaña.
ISNI 0000 0005 1801 1100 | Joshua Ivars es gerente de LA TIENDA DEL APICULTOR y autor del blog, donde comparte contenido técnico y práctico para apicultores. Con amplia experiencia en el sector apícola, se dedica a ofrecer consejos y soluciones basadas en las necesidades reales del apicultor, aportando su conocimiento en productos y prácticas esenciales para la apicultura.
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