Síndrome de desaparición de colmenas (SDC)

En inglés CCD (Colony collapse disorder). Con este nombre se conocen una serie de síntomas que acaban con la desaparición de las abejas de las colmenas afectadas, generalmente durante el invierno, y, aparentemente, sin explicación.

Foto en Georgia CCD

La gran mayoría de los equipos que trabajan en este tema coinciden en atribuirlo a una actuación conjunta, una sinergia, de tres factores principales, que debilitan a las abejas, con lo que estas no suelen volver de los vuelos que realizan ocasionalmente a lo largo del invierno y la colonia va mermando más o menos rápidamente hasta desaparecer.

Factores principales

Estos tres factores principales son:

Carga excesiva de Varroa

Una carga excesiva de varroa en otoño, que va a debilitar a las abejas que se críen en esa época, que serán las que han de aguantar todo el invierno y arrancar la colmena en la primavera siguiente.

Residuos de plaguicidas en la colmena

En algunas pocas zonas esos plaguicidas pueden ser agrícolas, procedentes de tratamientos a cultivos. Pero en la inmensa mayoría de los casos proceden de los tratamientos con acaricidas contra varroa, que realizamos ininterrumpidamente desde que este ácaro se instaló en nuestro entorno.

Como ya se ha explicado al hablar de los tratamientos contra varroa, una parte de los acaricidas quedan en la cera, y, de allí, pasan al polen ensilado en las celdillas. Muchos de estos acaricidas son altamente persistentes, y continúan apareciendo en los análisis de ceras hasta 15 años después de haber dejado de usarse.

La calidad de la cera es fundamental

Esos residuos no desaparecen con el procesado estándar de la cera. De manera que las láminas arrastran un historial de los residuos anteriormente realizados. 

A estos se suman los siguientes, y así va subiendo la cuenta. 

El polen almacenado en estas ceras captura una parte de esos residuos, que van a parar a las abejas y crías que lo consumen. Si el nivel de residuos en polen es alto, del orden de 100 ppb, habrá daños: abejas con mal funcionamiento del sistema inmunitario por “apagado” de genes desintoxicantes; abejas con periodo de vida de hasta un 30 % menos, y que hacen alrededor de un 25 % menos de viajes de acopio, que, además son más cortos.

En los zánganos hay una pérdida de movilidad de los espermatozoides, lo que hace que las reinas queden zanganeras antes.

Mala nutrición

Si las abejas no consumieron en otoño suficiente miel y polen, y de la suficiente calidad, sus posibilidades de aguantar todo el invierno y tener vigor para arrancar en primavera disminuyen sensiblemente.

Como prevenir

La presencia de uno solo de estos factores a un nivel de importancia alto, o de dos a nivel medio, o de los tres a niveles bajos, ocasionará pérdidas importantes de colmenas durante el invierno. Para prevenir esta situación es imprescindible:

Control de varroa

Realizar un buen control de varroa al inicio de la otoñada, para sanear las últimas generaciones de abejas cara a la invernada

Utilizar cera de bajos residuos

Utilizar ceras de bajos residuos; estampando solo la de cera de alzas, marcando los panales con contacto con los tratamientos para desecharlos del circuito de recuperación de cera, o comprando láminas de ceras especialmente filtradas para eliminar una gran parte de sus residuos (hay varias en el mercado), y, siempre, intentando realizar los tratamientos de manera que los residuos sean los mínimos posibles

Controlar los niveles de reservas de las colmenas

La alimentación es fundamental, como apicultores debemos saber reconocer las necesidades de la colmena suplementandolas correctamente si es necesario. 

Fuente

Guía de buenas práctica sanidad, 2019 – Pajuelo consultores

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