Puedes, pero solo si conoces el origen. Alimentar con miel o polen de colmenas cuyo historial sanitario y de tratamientos desconoces es una de las formas más eficaces de meter un problema en tu colmenar. El riesgo va por dos vías: patógenos —esporas de loque, nosema y pollo escayolado— y residuos de acaricidas, que se concentran justamente en el polen. Un pienso de composición equilibrada que nunca ha estado en contacto con abejas es la opción segura.
Dónde está el riesgo
| Miel | Polen | Cera | |
|---|---|---|---|
| Naturaleza | Acuosa | Con algo de grasa | Grasa |
| Residuos de acaricidas | Los que menos: no son solubles en agua | Intermedios, y suben con el tiempo por transferencia desde la cera | Los que más |
| Patógenos | Esporas de loque, nosema | Alta carga de esporas de pollo escayolado | Esporas persistentes |
| Riesgo al alimentar | Moderado | El más alto | — |
En esta guía
- la dieta natural y qué aporta cada cosa;
- los patógenos que viajan en miel y polen;
- los residuos de tratamientos;
- cuánto dura cada alimento;
- la alternativa segura.
La dieta natural de las abejas
La alimentación natural de las abejas es un 80 % de miel y un 20 % de polen, cuando la colmena está criando; y un 90 % de miel y un 10 % de polen si no crían, en la invernada de las zonas frías.
La miel aporta a las abejas fundamentalmente azúcares (son alrededor del 80 % de sus componentes), que ellas transforman en energía (calor y movimiento), y en componentes que usan para la síntesis de otras moléculas (quitina, grasas de reserva, hormonas, proteínas estructurales, musculares, etc.)
El polen aporta a las abejas alrededor de un 40 % de azúcares, de un 20 % de proteínas, y las cantidades más importantes de vitaminas y otros micronutrientes.
Pero ambos también aportan trazas indeseables de otros elementos presentes en la colmena, fundamentalmente microorganismos patógenos y residuos de los tratamientos aplicados por el apicultor.
Microorganismos patógenos
En todas las colmenas existen una cierta cantidad de microorganismos patógenos, Antúnez, en 2004, encontró por PCR esporas de loque americana en la miel de 14 de las 19 localidades de Uruguay, en las que muestreó una media de 5,3 colmenas/localidad. Más recientemente, Garrido 2013, en muestras de 1.171 colmenas de España, de primavera y otoño 2006 y 2007, encontró Nosema ceranae, por PCR, en alrededor del 45 % de ellas.
En la mayoría de los casos estos patógenos no suelen prosperar, porque los controlan los péptidos antimicrobianos producidos por el sistema inmunitario de las abejas. Estos circulan por su hemolinfa y se incorporan a la jalea real para proteger a sus crías y a su reina.
Para fabricar estos péptidos las abejas han de recibir de su nutrición los componentes necesarios, aminoácidos fundamentalmente (hay 20 diferentes). Pero no todos los pólenes de las plantas llevan todos, algunos faltan en varios cardos y otras plantas de esa familia (achicoria amarilla, vara de oro…), en los eucaliptos, y en los sauces y lavandas. Su carencia provocará que no se fabriquen esos péptidos antimicrobianos. Y cuando esto pasa, los microorganismos patógenos prosperan.
En esas circunstancias es muy frecuente la aparición de casos de loque europea y pollo escayolado en la cría, y de nosema en la abeja adulta; y menos frecuente la de loque americana en cría. Cualquiera de estas patologías puede acabar con la colmena.
Cuando fallan los péptidos antimicrobianos, y una de estas enfermedades aparece, entra en juego la inmunidad colectiva de las abejas, el comportamiento higiénico, que consiste en que algunas abejas identifican a las enfermas, pupas o/y adultos, y los expulsan de su colmena. Si hay muchas abejas que han heredado este comportamiento, la colmena quizás pueda controlar la enfermedad; en caso contrario tendrá problemas sanitarios.
En la Naturaleza no hay grandes grupos de colmenas, y si una enferma y muere no suele afectar a otras. Pero nosotros mantenemos una cantidad generalmente grande de colmenas juntas, con lo que, por la deriva, el pillaje… un problema sanitario puede extenderse rápidamente de unas a otras.
Un problema aparte es el del polen cosechado a las colmenas, que con frecuencia tiene un alto nivel de esporas de pollo escayolado. Las momias negras (que tienen millones de esporas), producidas cuando se desarrolla esta enfermedad, son sacadas por las abejas limpiadoras, y acaban en el cajoncillo recolector, rozándose con las pelotas de polen y dejando en ellas una buena carga de esporas. Aunque luego se eliminen las momias manualmente al comercializar el polen, las esporas del pollo escayolado siguen allí.
Concluyendo, utilizar miel o polen procedente de colmenas desconocidas, sin garantía sanitaria, puede ocasionar problemas sanitarios.
Residuos de tratamientos
La miel y el polen, además de microorganismos, pueden tener residuos de todo lo que entre en la colmena, fundamentalmente de los tratamientos contra varroa. Estos se hacen con productos que se disuelven en las grasas, por lo que el problema de residuos es menor en la miel (sustancia acuosa), y mayor en la cera (que es una grasa), y en el polen (que tiene un cierto % de grasa).
Estos residuos son, pues, más peligrosos en el polen. En el cosechado en piquera también están esos residuos, ya que las abejas lo recogen sobre sus pelos, y de allí hacen las pelotas de las patas. Y el pelo de las abejas que salen de la colmena está impregnado del acaricida que se colocó dentro.
Estos residuos se trasfieren, con el tiempo, de la cera al polen en ella almacenado, pudiendo llegar a producir intoxicaciones subletales en las crías con él alimentado, Murcia 2020, en las abejas adultas, y una menor fertilidad en los zánganos, Cushman 2006. Aparte de una mortandad en las pupas, las abejas con esta intoxicación viven menos y hacen menos vuelos al día, Orantes 2015, lo que compromete la cosecha de miel, y, en invierno, produce un aumento de la mortandad de colmenas, que, en los casos estudiados por Orantes 2010 fue del 30 % más.
El polen que permanezca en la colmena unos dos meses, aun con niveles no altos de residuos de acaricidas en la cera, acabará siendo problemático.
Concluyendo, alimentar con polen, tanto del recolectado en piquera, como del ya fermentado, almacenado en los panales, puede tener riesgos para las abejas y sus crías si no conocemos su trazabilidad.
La fecha de consumo preferente
| Alimento | Cuánto dura | Qué lo limita |
|---|---|---|
| Miel | 4-5 años | El HMF: no hay acuerdo en la bibliografía, pero se maneja un umbral realista de 150-200 mg/kg, nivel de una miel recalentada o muy vieja |
| Polen seco | 1 año | Pierde la mitad de sus aminoácidos y proteínas |
| Polen fermentado en panal | 2 meses | Empieza a deteriorarse dentro del ambiente cálido de la colmena |
La miel para alimentación de las abejas también tiene fecha de consumo preferente. Como para el consumo humano se usa el contenido en HMF para calcularlo. La bibliografía no se pone de acuerdo en el umbral: hay datos de toxicidad en abejas enjauladas en laboratorio a partir de unos 50 mg/kg, y en campo se manejan cifras más realistas de 150 a 200 mg/kg, que corresponden a una miel recalentada o de más de 4-5 años. Lo desarrollamos en los peligros del azúcar invertido casero.
Para el polen el plazo es mucho más corto. El polen seco pierde la mitad de sus componentes nitrogenados (aminoácidos y proteínas) en un año. Y el polen fermentado en los panales, dentro del cálido ambiente de la colmena, comienza a deteriorarse a partir de los dos meses Somervill 2005 y Vásquez 2009
En resumen
Alimentar con miel o polen procedente de colmenas de las que desconozcamos su historial sanitario y de tratamientos contra varroa (residuos), puede acarrear problemas a las colmenas.
Alimentos para abejas (piensos) a base de buenas materias primas, que no han estado en contacto con las abejas, y de composición equilibrada, es una opción más segura. Y aquí la estrategia ideal es saber combinar hidratos de carbono y proteínas en el momento adecuado, es decir usar apipasta con vitaminas o similares para mantenimiento durante invierno, y jarabe y tortas proteicas antes y después de la invernada.
Preguntas frecuentes
¿Puedo alimentar a mis abejas con miel?
Sí, si es miel de tus propias colmenas y conoces su estado sanitario y los tratamientos que han recibido. Con miel de origen desconocido el riesgo es real: puede llevar esporas de loque americana o de nosema, además de residuos de acaricidas.
¿Es peligroso alimentar con polen?
Más que con miel. Los acaricidas son liposolubles y el polen tiene grasa, así que concentra más residuos, que además aumentan por transferencia desde la cera. Y el polen recolectado en piquera suele arrastrar una carga alta de esporas de pollo escayolado.
¿Por qué el polen recolectado lleva esporas de pollo escayolado?
Porque las momias negras, que contienen millones de esporas, las sacan las abejas limpiadoras y acaban en el cajón recolector, rozándose con las pelotas de polen. Aunque después se retiren las momias a mano, las esporas siguen ahí.
¿Cuánto dura la miel para alimentar abejas?
Entre cuatro y cinco años. El límite lo marca el HMF. No hay acuerdo sobre el umbral exacto: en laboratorio se han visto efectos desde unos 50 mg/kg y en campo se manejan cifras de 150 a 200 mg/kg, propias de una miel recalentada o muy vieja.
¿Cuánto dura el polen almacenado?
El polen seco pierde la mitad de sus componentes nitrogenados en un año. El polen ya fermentado en los panales empieza a deteriorarse a partir de los dos meses dentro del ambiente cálido de la colmena.
¿Qué relación tiene la nutrición con las enfermedades?
Directa. Las abejas fabrican péptidos antimicrobianos con los aminoácidos que reciben del polen, y esos péptidos son los que mantienen a raya a los patógenos. Si el polen disponible carece de algún aminoácido —ocurre con eucaliptos, sauces, lavandas y varios cardos—, esos péptidos no se producen y los patógenos prosperan.
¿Cuál es la alternativa segura?
Piensos elaborados con buenas materias primas que no han estado en contacto con abejas y de composición equilibrada. La estrategia consiste en combinar carbohidratos y proteína en el momento adecuado: pasta de mantenimiento en invierno, y jarabe y tortas proteicas antes y después de la invernada.
Seguir leyendo
- La alimentación en las abejas, cuándo y con qué alimentar.
- La suplementación proteica, para cubrir el déficit de aminoácidos.
- ¿Por qué NO al polen negro?, sobre la calidad del polen cosechado.
- El pollo escayolado, cuyas esporas viajan en el polen.
Contenido divulgativo. No emplees miel ni polen de origen desconocido para alimentar colmenas, y ante sospecha de una enfermedad de declaración obligatoria avisa a los servicios veterinarios oficiales.
ISNI 0000 0005 1801 1100 | Joshua Ivars es gerente de LA TIENDA DEL APICULTOR y autor del blog, donde comparte contenido técnico y práctico para apicultores. Con amplia experiencia en el sector apícola, se dedica a ofrecer consejos y soluciones basadas en las necesidades reales del apicultor, aportando su conocimiento en productos y prácticas esenciales para la apicultura.
Estimados Sr. Joshua : si una abeja ( o abejas)no pueden salir de la colmena, por mal tiempo prolongado, o muy baja temperatura, hay alguna idea de cuantos gramos de la miel de su colmena, pueden llegar a ingerir para alimentarse en un mes, u otro periodo de tiempo , por ejemplo 10 ,o 20 días ?
Muchas gracias Alfredo.