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Caldera fundidora de cera por agua caliente 70 L en acero inoxidable AISI 304, ideal para fundir y limpiar cera de opérculos, panales y restos de cera estampada de forma segura y homogénea. Controlador MHC 30-95 ºC, 2 válvulas de 1” (cera arriba y agua abajo), cesto perforado extraíble y aislamiento de lana mineral para mejor eficiencia. 2,8 kW, 230 V monofásico, capacidad máxima 100 L.
Todo apicultor acumula cera. Opérculos de la extracción, panales viejos retirados de la cámara de cría, cuadros dañados por polilla, restos de láminas estampadas sobrantes, cera recuperada de cerificadores solares que necesita un segundo fundido… Kilos y kilos de materia prima valiosa que, tal cual, no puedes usar para nada. Viene cargada de capullos, polen incrustado, propóleos, restos de cría y esa costra oscura que arruina la calidad del pan final. Y si la fundes a lo casero, con ollas y baños maría improvisados, ya sabes lo que pasa: procesos eternos, suciedad por todas partes y cero control sobre lo que estás haciendo.
Esta caldera fundidora de cera por agua caliente (70 L) convierte ese caos en un proceso limpio, repetible y seguro. Introduces agua, cargas la cera troceada en el cesto extraíble de chapa perforada, y el controlador de temperatura MHC te permite ajustar con precisión entre 30 °C y 95 °C. Al trabajar con agua caliente como medio de transferencia térmica, es físicamente imposible superar los 100 °C, que es justo el umbral a partir del cual la cera empieza a perder componentes volátiles y aromas — esos que luego hacen que las abejas acepten mejor tus láminas. Con llama directa o cerificadores solares mal orientados sí puedes quemar la cera; con este sistema, no.
A diferencia de las fundidoras de pared calefactada directa — donde la cera en contacto con la resistencia sufre puntos calientes que queman aromas y alteran la calidad —, aquí la resistencia tubular de inmersión calienta únicamente el agua de la camisa entre las dos paredes del tanque. Esa agua envuelve el tanque interior de forma uniforme por todos los lados, sin que la cera toque nunca el elemento calefactor. El resultado es un fundido homogéneo, sin sobrecalentamientos locales, que preserva la cera tal como la necesitan tus abejas. Y frente a un baño maría convencional sin aislar, la camisa de lana mineral retiene el calor dentro en lugar de irradiarlo al obrador: menos tiempo hasta alcanzar temperatura, menor consumo eléctrico y un trabajo más estable lote tras lote.
El flujo de trabajo es sencillo. La cera troceada se carga en un cesto de chapa perforada en acero inoxidable que actúa como primer filtro: a medida que se funde, la cera líquida pasa a través de las perforaciones mientras los residuos gruesos — capullos, propóleos, restos de cría — quedan retenidos arriba. La cera limpia, más ligera que el agua, flota hacia la superficie y las impurezas finas decantan al fondo. Cuando terminas un lote, extraes el cesto, descartas los residuos y encadenas la siguiente carga aprovechando el agua que ya está a temperatura.
El diseño trabaja con dos circuitos completamente independientes: la cera limpia se evacua por la válvula superior de esfera de 1" directamente a tu recipiente con tamiz, y el agua cargada de impurezas se drena por la válvula inferior de 1". Sin mezclas, sin atascos, lote tras lote. Con 2,8 kW de potencia a 230 V monofásico, conectas a cualquier toma convencional sin necesidad de instalación eléctrica especial. Toda la construcción es en acero inoxidable AISI 304, el mismo estándar de la industria alimentaria: higiénico, resistente a la corrosión y preparado para trabajar campaña tras campaña.
Consejo de apicultor
Antes de cargar la caldera, separa tus ceras por origen. Los opérculos y la cera de alzas son tu materia prima más limpia — tienen hasta tres veces menos residuos de acaricidas que los panales del cuerpo de cría que han estado en contacto directo con tratamientos de varroa. No mezcles lo bueno con lo comprometido. Si trabajas con panales viejos o cuadros que han estado cerca de tiras de tratamiento (salvo oxálico, que no deja residuos en cera), procésalos aparte y destínalos a usos no apícolas. Tus abejas y tus láminas te lo agradecerán.
La cera obtenida te sirve para fabricar tus propias láminas estampadas, intercambiar con laminadores profesionales (que es lo que hace la mayoría de apicultores), producir velas artesanales, elaborar cosméticos y bálsamos naturales, o simplemente almacenarla en panes limpios para vender. Para obtener panes de calidad superior, recoge la cera líquida sobre agua caliente a mínimo 75-80 °C y déjala reposar el tiempo suficiente para que las últimas impurezas finas decanten al agua. Ese tiempo variará según lo limpia que fuese la cera de partida, el grosor de la capa de cera líquida y la temperatura del baño — haz pruebas con tu instalación hasta dar con el punto. Si el pan resultante tiene una capa oscura en la base, ráspala antes de guardar. Y no tires los residuos sólidos del cesto: son un abono excelente, rico en proteínas y materia orgánica. En apicultura no se desperdicia nada.
Dimensiones: tanque exterior 650 mm de alto × Ø 600 mm · tanque interior 595 mm × Ø 500 mm
Capacidad: nominal 70 L · máxima 100 L
Aislamiento: camisa de lana mineral
Termostato: controlador MHC, rango 30-95 °C
Válvulas: 2 × esfera de 1" (cera + agua)
Potencia: 2,8 kW · 230 V monofásico
Material: acero inoxidable AISI 304
Garantía: 2 años del fabricante