Moldes para velas Religiosos

Un mercado con dos temporadas

La vela de cera de abeja tiene aquí una tradición larga y un uso litúrgico que no ha desaparecido, y eso da a esta categoría dos picos de venta al año: Navidad, con las figuras de belén, y Semana Santa.

Es también un producto con salida en parroquias, hermandades y comercio local, que compran por lotes y repiten. Si vas a producir para vender, esa es la vía: son clientes que valoran que la cera sea de verdad y que preguntan por ella.

Técnicamente son moldes de figura, con el mismo cuidado que pide el detalle fino: cera fluida sin recalentar, vertido lento y segundo relleno al enfriar. Las mechas y las gomas están en material para velas.

Lo que todos comparten

Son moldes de silicona, así que se estiran para desmoldar y perdonan formas con cuello estrecho. Los de dos piezas se cierran con gomas elásticas: sin ellas la cera se escapa por la junta, que es el fallo número uno del primer intento.

La cera de abeja funde entre 61 y 65 ºC y no hace falta pasar de ahí; por encima de 140 ºC se evaporan los volátiles que le dan el olor a miel. Y la mecha va con el diámetro de la vela: fina de más y se ahueca, gruesa de más y humea. Todo eso, con las mechas y las gomas, está en material para hacer velas, y la gama completa de moldes en moldes para velas.