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El tarro de cuchara: ancho, cómodo y hecho para productos que se disfrutan a cucharadas.
Hay tarros que, en cuanto los coges, ya te están pidiendo un "producto de cuchara". Este es uno de ellos. Bajito, ancho y muy cómodo para el cliente final: miel cremosa, mieles de cristalización fina, miel con canela o con frutos secos encuentran aquí su envase natural. Y si trabajas packs gourmet o lotes de degustación, esta tarrina encaja igual de bien para mermeladas artesanas, cremas untables o cosmética casera tipo bálsamos y exfoliantes.
Con 82 mm de apertura, esta tarrina elimina los dos grandes problemas de los tarros estrechos: el cliente que no puede meter la cuchara bien y el envasador que acaba con miel en el cuello del tarro. La boca ancha facilita el llenado, permite limpiar el borde con una sola pasada y hace que el producto sea accesible hasta el último gramo. Para texturas cremosas o con trozos, la diferencia frente a una boca de 58-63 mm se nota desde el primer uso.
Con 228 ml de capacidad, esta tarrina admite aproximadamente 310–330 g de miel según densidad y humedad. Es un punto intermedio muy interesante: supera al típico tarro de regalo o degustación, pero no llega al kilo ni al medio kilo estándar. Ideal para quien quiere ofrecer un tamaño de consumo real sin comprometer el precio de venta. También funciona muy bien para segundas marcas, packs con sabores o presentaciones de temporada donde el formato pequeño da flexibilidad sin sacrificar presencia.
| Capacidad | 228 ml |
| Forma | Cilíndrica (tarrina) |
| Altura | 52 mm |
| Boca / cierre | TO-82 (Ø 82 mm) |
| Material | Vidrio transparente |
| Peso del envase | 135 g |
| Equivalencia en miel (aprox.) | 310–330 g |
| Unidades por pack | 16 unidades (tapa no incluida) |
Ficha técnica