La miel de aguacate no sabe a la pulpa del fruto. Su carácter procede del néctar de la floración: ofrece un color ámbar muy oscuro, casi negro, un aroma floral y afrutado y un sabor dulce en el que aparecen notas saladas.
La ficha del producto fija un color mínimo de 80 mm en la escala Pfund. En boca resulta más rotunda que una miel clara, con dulzor, matices afrutados y un contrapunto salado. Es una opción interesante para quien busca una miel oscura y con personalidad.
Pruébala primero sola para reconocer su perfil. Después funciona bien como contraste en tostadas, quesos, yogur natural o aliños. Añadirla al final permite conservar mejor su aroma que someterla a una cocción prolongada.
Esta miel presenta una tendencia lenta a cristalizar. La fluidez, el tono y el aroma pueden variar entre cosechas: son rasgos naturales ligados al origen floral y al lote, no un defecto del producto.
Guarda el tarro bien cerrado, en un lugar fresco y seco, protegido del sol. Utiliza utensilios limpios y secos. Como cualquier miel, no debe darse a menores de 12 meses.
| Denominación | Miel de aguacate |
|---|---|
| Origen declarado | España |
| Formato | Tarro de 900 g |
| Color | Ámbar muy oscuro, mínimo 80 mm Pfund |
| Aroma | Floral y afrutado |
| Sabor | Dulce con notas saladas |
| Cristalización | Tendencia lenta |
La documentación técnica indica que el producto se somete a calor controlado y filtración. Por ello, esta descripción no lo presenta como miel cruda ni sin procesar, aunque esas expresiones aparezcan en textos históricos de la ficha.
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